Paolo Lüers
El cambio tiene que comenzar en casa
Martes, 27 de Mayo de 2008
"Rodrigo no levanta", esa es la frase célebre del mes. Una especie de acuerdo nacional. Lo dicen sus adversarios en el FMLN, lo dicen los que en ARENA querían otros candidatos, y lo dicen sus amigos, incluyendo los mejores.

Lo dicen incluso los que lo convencieron de que se lanzara de precandidato, y tampoco son excepción los que lo impusieron como candidato. No hay otro hecho político sobre el cual toda la nación esté de acuerdo.

Hoy lo reconfirma la más reciente encuesta publicada por el prestigioso Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA. Según esta encuesta, el FMLN aventaja a ARENA con 16 puntos en la intención de voto para presidente. 42 % votaría por el Frente, 26% por ARENA.

En vez de cerrarse, la brecha se hace más grande. Al iniciar su campaña, Rodrigo Ávila estaba en una desventaja de unos 8%, ahora --con más de un mes de campaña pública-- la desventaja se ha duplicado.

ARENA dirá que la UCA es de izquierda y que sus resultados no son confiables. Pero en el fondo todos, sin excepción, saben que el diagnóstico es acertado: Rodrigo no levanta. Esto no significa necesariamente que Rodrigo Ávila no puede ganar. Lo que significa es que así como se presenta al elector, no provoca ninguna confianza.

La gente quiere cambio y rechaza a un candidato que percibe como garante de continuidad. Sólo hay dos maneras de romper esta percepción: la menos radical es mantener al candidato, pero cambiar todo lo demás; cambiar el Coena, sustituyendo al Coena actual por uno de reunificación del partido; cambiar al mismo tiempo el equipo y la estrategia de campaña; presentar un equipo de gobierno de lujo y de inclusión, o sea las mejores mentes, independiente de su afiliación partidaria (e independiente de la aprobación del actual presidente: por lo contrario, tendrían que incluirse algunos que han roto con Tony Saca).

La manera más radical de componer la situación sería hacer todo lo anterior, pero también cambiar de candidato. Esto sólo es recomendable si existe un candidato que cumple dos requisitos: tener el respaldo de toda la derecha, y a que pueda enfrentar, con valentía y autoridad, a la actual dirigencia arenera y al candidato opositor.

Las dos soluciones tienen un elemento en común, o sea un requisito sin el cual ninguna de los dos puede funcionar: un cambio limpio, radical y confiable en la dirección de ARENA. No se trata que un sector desplace a otro del poder. De nada serviría. Se trata de atreverse a instalar una dirección plural, representativa, que restablezca la unidad con un criterio muy claro: poner el interés del país por sobre cualquier interés sectorial.

Lo que estoy diciendo no es invento mío. Lo dicen los mismos areneros, en privado: fundadores, ministros, ex ministros, empresarios. No logro entender por qué no se ponen de acuerdo y actúan. No logro entender por qué ni siquiera lo dicen en público. No puede ser que todos sean tan cobardes para no dar la batalla, primero dentro de la derecha, luego contra el FMLN y sus candidatos Funes y Sánchez Cerén.

No puedo aceptar que las cosas incómodas las tengamos que decir los observadores provenientes de la izquierda que estamos convencidos de que el país necesita una campaña electoral de verdad, entre dos adversarios fuertes, que obliga a cada uno de los electores a pensar, comparar, analizar y al fin, tomar una decisión racional y responsable.

Igual como señalamos al FMLN que para convencer al electorado de que estén listos para gobernar, produzcan un viraje real y confiable en su partido, mediante el debate abierto con resultados vinculantes que se reflejan en su programa, sus estatutos, sus principios aprobados por un congreso programático.

Repito: Estas elecciones las ganará quien logra transformar a su propio partido. Lo voy a repetir hasta la saciedad, aunque caiga mal a los señores en el FMLN y en ARENA, que perderían control y privilegios si estas transformaciones se hacen con seriedad.