Paolo Lüers


Creando el partido cuchumbo
Miércoles, 25 de Noviembre de 2009
Misión cumplida. No sólo desbancaron al doctor Héctor Dada. Eso es lo de menos. Lo grave: Aniquilaron al último partido de la Izquierda Democrática.

Óscar Kattán, desde hace mucho conocido dentro del partido como operador del FMLN para instrumentalizar al CD, es el nuevo secretario general. Conducirá al CD junto a personajes como Juan Pablo Durán, quien aterrizó en el partido luego de fracasar en su intento de tomarse el control de su antiguo partido, el PDC; y Tomás Chévez, quien aterrizó en el CD luego de su intento fracasado de tomarse el PCN.

Los tres fueron figuras claves para crear a la candidatura presidencial Mauricio Funes la imagen de amplitud, de pluralidad, de coalición que trasciende al FMLN. Y los tres han sido generosamente premiados por su rol en la llegada de Funes al poder: Dentro del esquema de “meritocracia” de Funes, se convirtieron en titulares del Seguro Social, la Lotería Nacional y el Fondo Social de la Vivienda, respectivamente.

Durán dijo claramente cuáles son sus planes para Cambio Democrático: convertirlo en el partido cuchumbo que sirve para recoger los pedazos de los partidos de derecha que quieren mamar de las tetas del poder en vez de desgastarse en el incómodo y mal remunerado papel de oposición.
Óscar Kattán es un poco más fino: habla de la necesidad de “abrir” el partido. Y dice, ante las acusaciones de querer “derechizar al CD”, que siempre ha sido el hombre de la unidad con el Frente.

Pues sí: el Frente no tiene uso para un CD que mantiene un perfil de izquierda. Mucho menos un perfil de izquierda democrática. El Frente no tiene uso para un aliado que le haga competencia y que además representa una izquierda más democrática, más moderna, un reclamo implícito a su autoritarismo. Necesita un CD que deje campo al FMLN para establecerse como partido único de izquierda. El Frente necesita su propio PCN, un partido satélite que no le haga competencia, sino que se convierta en su instrumento para ocupar el vacío en la centroderecha creado por la actual crisis de los partidos de derecha.

No es casualidad que el ataque al CD –a su esencia ideológica y al único hombre que simboliza la trayectoria de izquierda democrática– se haga ahora, en esta coyuntura: urge facilitarle consolidación al grupo heterogéneo de políticos que ya han logrado arrancar al PDC, al PCN y a ARENA, urge agruparlos en un proyecto político, el cual no puede tener una definición ideológica, porque tiene que ser puerto de llegada de diferentes sectores de derecha y del centro unidos solamente por su oportunismo. No sería nada extraño que al rato el grupo de Orlando Arévalo se una al CD de Kattán, Chévez y Durán. Tampoco sería extraño que los diputados ex areneros, en vez de dedicarse a la difícil tarea de construir su propio partido, busquen dónde pedir posada.

El PDC y el PCN se ofrecen, pero más bien para rescatar a algunos ex areneros para el bloque de oposición. El nuevo CD “con puertas abiertas a la derecha” puede ser el puerto de llegada para aquellos ex areneros realmente decididos a formalizar una alianza con el Frente y/o con Funes.

Para el Frente, la recomposición del partido CD es de carácter estratégico: se trata de ocupar el espacio en el centro político antes de que los partidos de oposición logren a componerse. Se trata de tener listo una bandera para ofrecerla a otros potenciales aliados, por ejemplo al alcalde Will Salgado.

Todo esto difícilmente hubiera funcionado con el doctor Héctor Dada dirigiendo al partido. Así que el Frente dio luz verde a Kattán, Chévez y Durán a removerlo y tomarse el partido. ¿Para qué un partido pequeño necesita enemigos si tiene “aliados” como el Frente?