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Pasa el grado aunque aplace las materias
Martes, 28 de diciembre de 2010
Encuestas recientes califican al Presidente Funes con nota arriba de seis. Según la reciente encuesta publicada por LPG, la mitad de la población aprueba “algo” y un 19% aprueba “mucho” su trabajo en los primeros 18 meses de gobierno.
No obstante, de forma categórica, cuando la población opina sobre áreas específicas de trabajo y compromisos de gestión, el Presidente recibe malas evaluaciones. Dicho de otro modo, pasa el grado pero aplaza las materias. Lo anterior me trae a la mente al niño visto con respeto porque defiende a los débiles de los matones, que le cae bien a los maestros porque les lleva galletas o cuyos padres son amigos del director y lo pasan de grado, aunque haya aplazado las materias. El niño va pasando, superficial y temporalmente, pero sin duda eventualmente paga las consecuencias. Como es natural, al Presidente se le dio el beneficio de la duda; muchos esperando que el cambio trajera beneficios concretos. A pocos meses en el gobierno, la mayoría de la población lo evaluaba positivamente en las diversas áreas de gestión. Pero la realidad se está imponiendo y pasando la factura: después de 18 meses sin avances ni logros concretos y palpables, las evaluaciones han comenzado a desplomarse, acercándose la percepción a la realidad. Lo cierto es que no se están cumpliendo las promesas de campaña y el gobierno del Presidente Funes no avanza en la solución de los problemas nacionales. La evaluación del gobierno del FMLN que hace la población en las diferentes áreas de gestión viene para abajo. Al preguntar, en Agosto del 2009, si el Presidente estaba resolviendo los problemas económicos y de seguridad del país, el 66% y 57% respondían afirmativamente. Pero el mes pasado estos números habían bajado a 24% y 32%, solo uno de cada cuatro y uno de cada tres salvadoreños aprueba la gestión en el área económica y de seguridad, respectivamente. En agosto del 2009 las palabras y promesas aun tenían peso, pero ahora la realidad se impone y la gente ya no se traga los cuentos, las justificaciones y la propaganda. En agosto 2009 el 50% de los salvadoreños afirmaba que Funes estaba cumpliendo sus promesas de campaña, ahora solo el 27% mantiene esa respuesta; solo uno de cada cuatro cree que está cumpliendo. Similarmente, en agosto 2009 el 59% de la población pensaba que el Presidente estaba cumpliendo su promesa de la “Fábrica de Empleos”, ahora ese número ha caído al 22%, es decir, solo uno de cada cinco salvadoreños piensa que Funes está cumpliendo esta promesa: son pocos los que aún no han caído en cuenta que las promesas de campaña fueron un engaño. El único logro que es mencionado al menos por uno de cada seis encuestados es la entrega del paquete escolar y uniformes gratis, a pesar de que los millones que se gastan en este programa se deberían invertir en mejoras a la infraestructura escolar y mejorar la calidad de la enseñanza, lo que beneficiaría mucho más a nuestros jóvenes y niños. La evaluación del manejo de las áreas de asuntos políticos, salud, educación, y seguridad ha caído. Pero adonde la calificación ha tenido el más dramático empeoramiento, pasado de un 31% a un 51% que le asigna un mal o muy mal manejo, es en el área económica, adonde su inexperiencia, ideología, y dogmas le presentan mayores dificultades de gestión. Funes y sus funcionarios han sido incapaces de generar confianza en el sector productivo. Cuando el 56% de ciudadanos opina que el país va en el rumbo incorrecto y 73% considera que la situación del país está mal o muy mal, el Presidente no debe de ponerle mucha atención a su “aprobación” sino a sus tareas pendientes. No puede quedar satisfecho cuando la población le está diciendo que está aplazando las materias, que no les está cumpliendo, que las cosas no están y no van bien. Talvez le convenga al Presidente y sus funcionarios, dejar a un lado el odio y resentimiento hacia el sector productivo, escuchar en serio y responder adecuadamente a las demandas y cuestionamientos, y en lugar de criticar a quienes critican o se oponen, trabajar con ellos para lograr consensos legítimos que construyan credibilidad y permitan enrumbar correctamente el país. De otra manera, su “aprobación”, al igual que la evaluación de su gestión en áreas concretas, también se desplomará. |