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El ejército le estorba al FMLN
Jueves, 28 de agosto de 2008
A pesar de ser la institución mejor evaluada por los salvadoreños, de ser la institución más valiosa en los momentos de desastre nacional, de que nos representan dignamente en Iraq y ahora como parte de las fuerzas de seguridad de la ONU, y de que se les respeta adentro y afuera de nuestro territorio, las Fuerzas Armadas de El Salvador serán blanco de la revancha del FMLN.
Los ortodoxos, quienes mandan en el Frente, sufrieron en carne propia el dolor de ser vencidos en el conflicto armado y aceptaron la negociación en una mesa solo después de reconocer que no lograrían sus objetivos por la vía bélica, ahora buscarán revancha. El Programa de Gobierno de Funes y el FMLN, aunque de manera poco clara, amenaza con derogar la Ley de Amnistía. Los estatutos del FMLN mencionan como objetivo el “desmontaje del militarismo en el país… para despejar el camino de la democracia”, implicando que el ejército es un obstáculo para la democracia. Si quieren una democracia como la de Chávez, en la que el Ejército no se opone a sus actos antidemocráticos, entonces sí tendrán que desfigurar el Ejército que hoy existe. Erradicar el Ejército con el objeto de “despejar el camino de la democracia” es absurdo. No existe país democrático en el mundo que no cuente con un ejército fuerte. Si piensan que Costa Rica no tiene ejército, pregunten con cuántos tanques, helicópteros, aviones, y fragatas militares cuenta la policía en ese país, adonde las labores del Ejército están depositadas en la Policía. La Fuerza Armada es uno de los principales instrumentos para la defensa de la institucionalidad del país ya que, como manda la Constitución, esta “velará especialmente porque se mantenga la forma republicana de Gobierno y el régimen democrático representativo, no se viole la norma de la alternabilidad en la Presidencia de la República, y se garantice la libertad del sufragio y el respeto a los derechos humanos.” Cuando llega al poder y previo a quitarle la máscara a sus reales intenciones, Chávez toma control del Banco Central (controla la compra y venta de dólares, con los que se mueve la economía, y con lo que logra un control indirecto de la banca), de PDVSA como fuente de ingresos, y de las Fuerzas Armadas que es la única institución que podrían haber detenido la destrucción de las instituciones y obligado a preservar la democracia. Chávez destituye militares no afines a sus objetivos y acelera el proceso de ascenso de sus compinches. Si están en desacuerdo con la posición de una fracción adentro de sus filas que desea eliminar el Ejército, el FMLN y Funes deberían comunicar públicamente que no van a desfigurar el Ejército como lo hizo Chávez y que van a modificar los Estatutos, pues en El Salvador de hoy no existe el “militarismo”. Si no los modifican, entonces le estarán mintiendo o a los afiliados al partido o al resto de salvadoreños. Sus estatutos deben ser consistentes con su discurso y con sus actuaciones. Los estatutos actuales se refieren a las Fuerzas Armadas como un obstáculo, por lo que, o cambian los estatutos o intentarían eliminar el obstáculo. |