Miguel Lacayo


Funes ofrece la mitad de lo mismo
Martes 28 de julio de 2009
Los operadores de transporte colectivo, repudiados por la mayoría, ofrecen un servicio inaceptable y paupérrimo, y sin embargo lloran con más lágrimas y chillidos que todos los salvadoreños juntos.

Maquiavelo decía que cuando se altera el orden de las cosas, los pocos afectados se quejan a grito pelado y los muchos beneficiados callan.

En este caso, los buseros amenazan con paro si se les quita el horrendo subsidio, mientras el resto de la población, no movemos un dedo. No decimos nada, a pesar de que esa mayoría se beneficiaria de la eliminación del subsidio pues el estado tendría estos recursos disponibles para hacer obra.

En lugar de resolver el problema buscando una solución de fondo, el Presidente Funes parece no querer hacer uso de su capital político y prefiere ni quedar tan mal ni tan bien con los transportistas y mantener la mitad de un mal e injustificado subsidio.

Esto es tan mala decisión como otorgar el subsidio inicial, sin el sustento técnico ni compromisos para ambas partes. En lugar de ser una solución mediocre, es mediocre a medias.

No se requiere ser economista ni ser muy estudiado para reconocer que el subsidio que se discute es una burla a la razón y a la inteligencia.

Las diferentes rutas tienen diferentes recorridos, frecuencias, diferente topografía y tráfico, y el número de pasajeros que pagan la tarifa varia significativamente.

Algunas rutas han renovado su flota, al menos parcialmente, en los últimos años, mientras otras operan buses en tan deplorables condiciones que no son dignos ni siquiera para crear corales artificiales en el mar.

Algunos buses reciben mantenimiento, son relativamente seguros, y contaminan menos que otros que no tienen ni luces de freno, caminan de lado, parecen lancha en lago picado cuando avanzan, y no se pueden ni ver por la humazón que dejan en su paso.

Esto implica que diferentes rutas tienen costos operativos e ingresos muy variados, ofrecen distintos niveles de servicio y contaminan en muy diferente escala, pero a cada bus se le ha otorgado, por orden presidencial, los mismos $800 mensuales.

Igual argumento aplica para los microbuses, los cuales por lógica presidencial han sido "medio" buses, ya que reciben la mitad del subsidio.

Cuando hay subsidio, tener un permiso de transporte colectivo es un gran negocio, aunque la unidad respectiva no ruede ni un kilómetro, ya que el subsidio de $800 mensuales, equivalente a $9,600 anuales, es mayor inclusive que el costo de un bus "hecho torta" de mas de 25 años. Un bus de esa edad es mejor parquearlo y echarse el subsidio a la bolsa sin mover un dedo.

No hay mejor ilustración de privilegios que esto, y no hay más clara evidencia de que la promesa de acabar con los privilegios que hizo Mauricio Funes el 1 de junio se la esta llevando el viento.

Señor Presidente, no hay medios embarazos. O se mete la pata o no. La solución al problema de costos del transporte no es un medio subsidio.

La solución es, principalmente, la racionalización del numero de buses en circulación; tanto el total de permisos otorgados, como ajustar el numero de unidades a la demanda respectiva a las diferentes horas del día, como ya lo hace la Ruta 29.

Menos buses transportando al mismo número de pasajeros implica el mismo ingreso con mucho menor gasto operativo, y por lo tanto mayor rentabilidad para los operadores, algo a lo que contribuirá la imposición de la "caja única".

Trabajar para los salvadoreños mas humildes, quiere decir, exigir se les brinde un aceptable servicio de transporte a un costo accesible, y no mal gastar el dinero del estado. Si el Presidente Funes quiere ser el Presidente del cambio, no puede otorgar un medio subsidio que seria "la mitad de lo mismo".