Miguel Lacayo


Los elogios a Chávez erosionan la confianza
Miércoles, 27 de Mayo de 2009
El Frente lo bajó del avión hacia Chile, adonde sí tenía mucho que aprender, y lo envió a Venezuela, a visitar el peor modelo de la región.

Si quiere gobernar con éxito, el Presidente Electo deberá escoger mejor los países que visita, a quienes elogia, y los mensajes que emite ya que con señales como las enviadas durante su visita a Venezuela genera desconfianza en la población y particularmente en el sector productivo y la economía no despertará, y Funes no tendrá a nadie a quien pueda echarle la culpa del desempleo, más que a sus propios tropiezos.

A parte de las fotos y abrazos entre Chávez y Funes, que hablan más que mil palabras, Funes dijo varias cosas que inquietan y que nuevamente reviven el doble discurso. Durante la campaña Funes negó su interés en el ALBA, pero en Venezuela dijo que “no lo descarta” y que lo estudiará “sin perjuicios”, además de decirle a Chávez que espera que “juntos podamos construir la gran nación latinoamericana”. Funes en Venezuela aplaude “el proceso de transformaciones que lleva a cabo el gobierno [de Chávez]” y le atribuye un “liderazgo indiscutible a [Chávez]”. Si las transformaciones de Venezuela y el “liderazgo” de Chávez es lo que Funes pretende emular, muy malos tiempos nos esperan. ¿A cual Funes hay que creerle, al que dice, en El Salvador, que no va a privatizar empresas y que va a permitir la libertad de expresión o al que, en Venezuela, alaba la “transformación” en la que las privatizaciones, expropiaciones, y mordaza a los medios de comunicación son la orden del día?.

Si Funes fue a Venezuela para agradecer apoyo previo otorgado al país, entonces Funes se equivocó de país y debió visitar Washington, Madrid, o Tokio, capitales de países amigos que históricamente han sido indiscutiblemente solidarios con nuestro pueblo. Lo admitan o no, Funes fue a darse un par de abrazos con el “amigo” del Frente, el “amigo” de la chequera, y a cumplirle al Frente. Pero hay que reconocer que Chávez no da apoyo solidario, él vende el apoyo a cambio de injerencia política, participación en el ALBA, y traición a valores como tolerancia, respeto a la propiedad privada, y democracia representativa. Chávez podrá vender barato el petróleo, pero al país que lo toma le sale caro.

El mundo entero sabe que Chávez es el actual dictador de Venezuela, a pesar de haber sido electo. Chávez ha tomado control de los tres poderes del estado, judicial, legislativo, y ejecutivo, eliminando los respectivos y necesarios contrapesos que estos representan, destruyendo la democracia representativa. Chávez ha hecho todo lo posible para destruir los partidos políticos de oposición, perseguido a sus líderes y despedido del sector público a aquellos que no lo apoyan. Públicamente se ha confirmado que el voto no ha sido secreto y sarcásticamente los miembros de las mesas receptoras de votos son nombrados por el gobierno central. Eliminó el apoyo financiero a los partidos políticos quienes ahora tienen que financiar el 100% de sus campañas y adonde, además, quienes apoyan económicamente a la oposición son acosados por el estado. Este es el resultado del liderazgo y son las transformaciones de gobierno que Funes elogió, y en el proceso tal vez dejó satisfecho a Chávez pero erosionó la confianza que ha estado tratando de construir en el país que tendrá que gobernar.