Miguel Lacayo


La confianza se gana con hechos
Miércoles, 25 de marzo de 2009
Mauricio Funes se convierte en Presidente Electo después de una dura campaña en la que él mantuvo suficiente calma ante la tempestad de señalamientos.

Su discurso de aceptación de victoria fue conciliatorio y esperanzador, diciéndole a los salvadoreños mucho de lo que deseaban escuchar. Reconoció que, para poder dirigir el rumbo de nuestro país, tendrá que trabajar constructivamente con las demás fuerzas políticas y con la sociedad organizada. Los salvadoreños le desearán creer, pero recordarán cada una de sus promesas y se asegurarán de hacerlo esclavo de sus palabras. Muchos, aunque quisieran, aún no le pueden creen pues les cuesta aceptar que por arte de magia la victoria del 15 de marzo transformó a Funes en una persona tolerante, modesta y conciliadora, cuando la semana anterior no proyectaba estas características.

Funes dirigirá el Ejecutivo mientras el país enfrenta una espinosa crisis económica, por lo que el factor confianza será doblemente importante. Las decisiones que implemente podrán o no lograr la confianza del sector privado, local e internacional, cuyas inversiones serán necesarias para generar empleo y bienestar. La verdadera “fábrica de empleos”, es decir el sector privado, crea empleos solo si hay confianza; y solo protegiendo y creando nuevos empleos se podrá evitar que la crisis eche raíces y se profundice en el país.

Muchas inversiones están detenidas hasta que Funes y el FMLN den mas luces de cómo actuarán ya que las dudas persisten debido a que “del dicho al hecho hay mucho trecho” y por la pasada inconsistencia que ha existido en las declaraciones de Funes y del FMLN, inclusive con las recientes afirmaciones del Frente en la que pretendían renegociar el pago de las deudas del gobierno y la posterior desautorización de Funes. Muchos esperaran hasta “ver como actúa”. Hemos visto cuatro casos recientes en América Latina en la que los presidentes electos hablaron bonito pero cuando llegan al poder actuaron distinto al discurso.

Adicionalmente, una parte importante de los votos fueron para Funes, la persona, y su mensaje, no para el FMLN, partido que aún este día genera muchas dudas en buena parte de los votantes independientes que le dieron su apoyo a Mauricio Funes. Por esto, la relación entre Funes y los comandantes de su partido será una de las piezas de información más importantes para que el sector privado otorgue la confianza. Pronto conoceremos los miembros del gabinete y después del 1 de junio nos daremos cuenta quién manda.

En las transiciones de gobierno, aún del mismo partido, se reduce el ritmo de implementación de los proyectos de gobierno y la ejecución de la obra pública. Dada la crisis actual es esencial --ahora más que nunca-- incrementar el ritmo de la inversión pública para dinamizar la economía. Contribuye a la desconfianza el anuncio de que se despedirán unos dos mil funcionarios públicos, actualmente en puestos de confianza, o dicho de otro modo, en puestos de responsabilidad, los cuales cuentan con la experiencia, conocimiento, y memoria institucional. Este es uno de los primeros errores de la dirigencia del Frente. Si Funes en realidad quiere generar confianza y credibilidad debería respetar y mantener, al menos la mayor parte de la actual capacidad técnica del gobierno central ya que de otro modo le será imposible impulsar las medidas que requiere el país para preservar el empleo. Los salvadoreños juzgarán a Funes y su gobierno no por sus palabras, sino por sus hechos. Por el momento sus palabras proyectan buenas intenciones; esperamos que los hechos las confirmen.