Miguel Lacayo


Fumando "maringenua"
Sábado 22 de noviembre de 2008
A veces parece que algunos funcionarios y comentaristas que opinan sobre la política han fumado alguna droga ("maringenua") que los ha vuelto ingenuos y/o ciegos a lo que los comunistas de corte chavista del FMLN pudieran llegar a hacer de nuestro país.

Algunos funcionarios, a la hora que se necesita reaccionar con medidas audaces ante situaciones de emergencia, se paralizan dogmáticamente con la frase ingenua "pudiéramos sentar un mal precedente" si algún día llegara el FMLN al gobierno.

La experiencia en las alcaldías que maneja el FMLN y lo que vemos en otros gobiernos de la línea chavista nos deja claro que la ingenuidad de estos funcionarios recae en creer que los eventuales funcionarios de corte chavista respetarían las reglas actuales del juego y necesitarían de estos "malos precedentes" para justificar sus acciones.

Hasta el más inexperto de los observadores se da cuenta cómo a estos chavistas no les estorban ni las reglas ni las leyes para hacer barbaridades como cerrar o expropiar empresas de personas que no se someten a sus caprichos, o cómo algunos alcaldes del FMLN aparecen sin pudor alguno como accionistas de Alba Petróleos y empresas relacionadas.

Al llegar al poder el Frente no respetarían las reglas del juego y, por esto es que con tanta frecuencia Funes dice, para calmar los bien justificados temores, "que él respetará la propiedad privada y las reglas de juego".

Al parecer, la maringenua la consumen también algunos de los llamados formadores de opinión. Me asusté al leer que un rector de una universidad española opine categóricamente que nuestra sociedad esta lista para la alternancia en el poder.

Igual aflicción sentí al oír a personajes en una discusión de radio decir que la institucionalidad del país y la sociedad ya habían logrado madurez para defender la democracia y libertad ante cualquier gobierno.

Uno dijo que la sociedad está bien organizada porque existen muchas ONG en el país. El que dijo eso probablemente no ha ido a Nicaragua, adonde miles de ONG no han podido hacer nada ante la dictadura de Ortega.

Esta persona no se dio cuenta que ni el irresponsable subsidio a los buses, que todos los salvadoreños repudian, pudimos parar. Si el Frente llega al poder intentará modificar nuestra Constitución y ¿quién puede asegurar que nuestra sociedad será capaz de pararlos?

Debemos reconocer que nuestra democracia ha vivido los últimos 20 años en una especie de incubadora, adonde el gobierno ha protegido la libertad y la maduración democrática, aun a costa de renunciar a sus derechos esenciales. Muchos vándalos del FMLN deberían estar presos por destrozar la propiedad privada. ¿Cuantas veces la PNC ha parecido hasta inútil por no castigar las acciones ilegales del FMLN? Todo por hacer madurar la democracia.

Nuestras democracias son todavía como bebés para enfrentar corrientes antidemocráticas chavistas. Para muestra un botón: Nicaragua. A pesar de que nuestra sociedad es mucho más madura políticamente, tendríamos enormes dificultades y baja probabilidades de parar al Frente en su camino al comunismo populista, si estos llegan a la presidencia.

Es una obligación moral y un deber fiduciario para los que formamos opinión en este país hacerle ver a nuestra gente los peligros a los que hay que temerle. Son peligros reales y hay evidencias tangibles para sustentarlos.

Es inmoral e irresponsable opinar basado solo en posiciones teóricas, ya que el incremento del hambre y la pobreza en Venezuela y Nicaragua, resultado de malas decisiones electorales, no son teóricas sino una triste y devastadora realidad. No seamos ingenuos.