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Escupiendo hacia arriba
Viernes, 20 de Noviembre de 2009
Cuando un nuevo Presidente toma el control de una institución o empresa que está financieramente quebrada y emocionalmente agotada, se le da un tiempo prudente para componerla.
Aunque esta posea altas tradiciones o una buena marca, no se le exige que revierta esta situación en días, ni semanas ni un trimestre. Generalmente se le da un año de prueba. Debe darse tiempo para que los nuevos dirigentes logren hacer el reconocimiento de la situación, hacer un recuento de los activos, riesgos y oportunidades, y desarrollar e implantar una nueva dirección y estrategia. Un partido político es una institución muy complicada de manejar exitosamente ya que requiere de una gran estructura humana y de un amplio voluntariado tanto personal como de contribuciones económicas, y más aun - como es el caso de ARENA - después de 20 años de ser partido de gobierno, y luego de su primera derrota electoral y consecuente desmoralización en sus filas. Los partidos políticos exitosos cuentan con genuino apoyo y servicio de sus seguidores, esos que creen en la causa y apoyan sin esperar nada a cambio, salvo el beneficio de su partido y país. Pero bajo la presidencia del partido de Tony Saca, se cultivó el clientelismo y la lealtad a su persona y a su círculo íntimo. El partido se cerró, y el mecanismo de lealtad genuina al partido y país se transformó en lealtad a la chequera. En el olvido quedó la época en la que los responsables de las finanzas sí cuidaban cada centavo y a nadie se le “compraba”. El partido, convenientemente para Tony Saca, perdió la mística y muchos de los que hoy reclaman cambio en el Coena, y sin duda los que lo hacen públicamente, eran beneficiarios de ese modelo de gestión y de la bonanza de la chequera. Todos estos consideran muy popular al exgobernante, Tony, quien “les tendió la mano” o les “brindó su amistad”. Traducción: Les compró sus voluntades y ahora reclaman el retorno a ese esquema de prebendas personales. Por eso no extraña que Tony y el responsable de las finanzas dejaron el partido quebrado financieramente y moralmente. Tarea suficientemente grande es enfrentar la deuda de $6 millones y más aún financiar la operatividad del partido, cuando la situación económica del país es difícil y la confianza al partido se quebrantó. El partido debe de rescatarse, pero en lugar de darle el tiempo requerido, mientras Tony Saca y el FMLN le intentan jalar la alfombra debajo de sus pies y generar crisis tras crisis, al nuevo Coena y su actual Presidente se le pide que ARENA se convierta en un sólido y efectivo partido de oposición de inmediato. Muchas personas históricamente identificadas con ARENA observan cómodamente desde las graderías y además se quejan y exigen efectividad inmediata al nuevo liderazgo. Mejor harían estos críticos, de forma constructiva, ofreciendo su tiempo y esfuerzo al partido, sumar en lugar de restar. Apoyar al actual Presidente de ARENA, Fredy Cristiani, quien es actualmente el único con el reconocido liderazgo y capacidad para superar el reto que enfrenta ARENA. Si manejar una gran empresa es tarea difícil que solo se le debe asignar a aquellos de demostrada capacidad, esto es juego de niños al compararse con el manejo de un partido político, más uno en la situación que enfrenta ARENA. Los que hoy critican sin aportar soluciones ni ofrecer su tiempo, los que hoy exigen para hacerse en unos días lo que toma meses bajo condiciones normales, los que no se dan cuenta de que para sobrevivir ARENA debe quedarse en las manos correctas, están escupiendo hacia arriba. |