Miguel Lacayo


Mauricio Funes: malabarista de la media verdad
Sabado, 19 de Julio de 2008
La gente prefiere que le digan la verdad y toda la verdad. Mauricio Funes y el FMLN nos intentaron engañar con su anuncio de las cuatro fotos. Cuatro encuentros, tal vez de pasillo, con altos dirigentes del Partido Socialista de España, quienes por cortesía y educación posan con Funes, quien en su desesperado afán por venderse como moderado, aunque el lastre de su partido es puro comunismo a la antigua, vuela a España para tomarse unas fotos y con ellas intenta darnos atol con el dedo. Muchos nos lo hubiéramos tragado de no ser por ese “grito al cielo” que pegaron los diputados de ARENA, que nos guste o no, logró que se llegara al fondo del asunto.


Si para buscar la verdad hay que dejar lo refinado, pues bienvenido. Los diputados de ARENA y demás diputados que le dieron mayoría al trámite consideraron pertinente evitar un engaño basado en una media verdad. Se los agradezco, puesto que no me gusta que me engañen. El Frente nuevamente tuvo que retractarse y dar explicaciones de lo que “quisieron decir” pero en esta ocasión no le pueden echar la culpa a los medios, pues se pautó lo que el Frente proporcionó.

En este triste episodio una vez más vemos a Funes con ambigüedades para que interpretemos lo que él quiere, aunque sea media verdad. Esto está como el cuento de las ovejas, el pastorcito, y el lobo. Al tercer llamado de auxilio, nadie le creyó al pastorcito y el lobo se comió las ovejas. Ya van más de tres.

Funes en su intento de desmarañarse del tema dice que “hubo una reunión con el presidente [Rodríguez Zapatero]” pero el Embajador de España aclara cuando dice “desconozco que se hayan reunido en privado”. Esta es una forma elegante de decir que no hubo reunión, ya que de haberse dado, el Embajador estaría enterado. Funes también trata de desviar nuestra atención cuando justifica que el uso de la foto no fue indebido al decir “la foto es posada”. Pero el problema y la mentira no son las fotos, son el encabezado del campo pagado, “España reconoce liderazgo de Mauricio Funes”, que fue desmentido en la carta del Embajador. Funes cometió el error, se tuvo que disculpar, y luego dice que “le pedimos disculpas [al embajador] porque no fue nuestra intención crearle algún problema”. Se disculpó entonces por la razón equivocada, debió disculparse con el embajador por el abuso, admitiendo el error, y con los salvadoreños por la mentira.

El desarrollo demanda estado de derecho como prerrequisito. El estado de derecho solo funciona donde prevalece la confianza y el respeto a las instituciones. Si el líder es mentiroso, no inspirará confianza, y sin confianza no hay inversión ni desarrollo ¿Queremos un gobernante mentiroso? Usted decide.

Muchos ciudadanos, cansados con los gobiernos de ARENA por una razón u otra, válida o no, ahora buscan el cambio. Pero, deben tener cuidado de no caer en el cambio al abismo como se ha dado en Venezuela, donde gobierna otro malabarista de la media verdad. Este incidente debe abrirle los ojos al electorado y hay que preguntarse si se está dispuesto a colocar nuestro destino en las manos de alguien y de un partido que no reparan en decir medias verdades para lograr sus objetivos, aunque de paso se lleven de encuentro a buenos amigos como el gobierno de España.