Miguel Lacayo


Soluciones técnicas, no ideológicas
Miércoles, 5 de Mayo de 2008
El Frente pretende tapar el sol con un dedo al querer controlar los precios de los insumos agrícolas. Lo anterior implica prohibir la venta arriba de un precio techo impuesto a cada producto.

Si a ese precio no es rentable, los productores locales lo exportarán a mercados adonde sí le pagan lo que vale y nadie lo importará para cubrir la demanda interna, ya que el producto afuera cuesta más que el precio al que es permitido venderlo en el mercado controlado. Al no haber suficiente oferta local, tendremos escasez y nacerá el mercado negro de insumos agrícolas. Mauricio Funes, al callar sobre este tema, asume esta propuesta como suya.

Antes de hacer propuestas es bueno analizar los hechos.

De enero de 2006 a esta fecha, el precio internacional de Urea y de los principales fertilizantes básicos se ha duplicado; mientras que en agroservicios de nuestro país el precio de fertilizantes como Urea y formula 15-15-15 ha subido 50%. De similar forma el precio internacional de insumos agroindustriales como el maíz amarillo se ha triplicado, mientras el precio del sorgo nacional, su substituto, ha subido de $9 por qq a $16 por qq. En el mismo periodo, el precio internacional de carne de pollo ha subido un 40% mientras en el país ha subido un 13%. No hay razón para estar contentos con los incrementos de precios locales, pero son muy inferiores a los incrementos internacionales.

La cadena agroindustrial hasta el momento ha servido de amortiguador, algo que tiene límites. Pronto se pueden ver reflejados nuevos incrementos en productos agroindustriales como el pollo, el huevo, y la leche. Aunque esto no nos guste, la alternativa puede ser ver los anaqueles vacíos. Si el agricultor no puede conseguir sus fertilizantes e insecticidas, aunque caros, el resultado será reflejado en bajos rendimientos y menor producción, exacerbando el problema.

Cuando hay precios altos causados por escasez, la solución lógica es producir más. Para ello hagamos más uso de los convenios entre agricultores y la agroindustria, una medida que nos puede insular, relativamente, de los incrementos de precios internacionales. Estos convenios permiten brincarse al coyote y darle al agricultor ingresos más satisfactorios y predecibles. A cambio de la garantía de compra de toda la cosecha a precios preestablecidos, el agricultor acepta precios menores a los internacionales y la agroindustria al tener menores costos, traslada dichos ahorros al consumidor final. Todos ganamos. Hay más empleo en el campo, el agricultor es más rentable, la agroindustria se mantiene, y el pueblo no paga precios tan altos.

En una comisión como la creada por el Presidente para buscar soluciones al alto costo de los alimentos se comparte información, se ventilan y debaten propuestas y se determina el mérito o desatino de las mismas. Pero el Frente y Funes al rechazar estar en la comisión, se alejan de la información, basan sus propuestas en ideología sin ningún fundamento en la realidad y que no ha servido para sacar de la pobreza a nadie. Los candidatos, si actúan con sensatez, deberán ofrecer soluciones prácticas, probadas, y alejadas de extremos ideológicos.