|
El Frente ha estrangulado la economía
Miércoles 12 de noviembre de 2008
El costo de la obstinada y recurrente objeción del FMLN a votar a favor de préstamos internacionales hoy lo están pagando los salvadoreños al no tener acceso a créditos, ver la suspensión de inversiones productivas, y con la pérdida de empleo.
El Frente le ha negado al país este oxígeno indispensable para el desarrollo y hoy pagamos las consecuencias. Gracias al esfuerzo y responsabilidad de muchos años, El Salvador se volvió un "sujeto de crédito" a nivel internacional, lo que significa que el mundo está dispuesto a prestarnos, tanto al gobierno como a los bancos y empresas privadas, siempre que exista liquidez internacional o mediante el uso de líneas especiales de Banco Mundial, el BID, u otras entidades multilaterales. Podemos decir metafóricamente que El Salvador financieramente está conectado al mundo por "6 puentes" a través de los cuales viene (y va) el dinero: el primero es a través del cual llega el dinero al gobierno vía préstamos internacionales del Banco Mundial, BID, y países amigos. Por el segundo y el tercer puentes los bancos internacionales le prestan a nuestros bancos y a nuestras empresas. Sobre el cuarto, quinto, y sexto puentes llega el dinero de nuestras exportaciones y turismo, de la inversión extranjera, y de las remesas familiares, respectivamente. Analizando cada puente por separado, vemos que el FMLN, obsesionado en su objetivo de ahorcar financieramente a los gobiernos de ARENA, sin importarle si en el camino perjudica a todos los salvadoreños, ha impedido que el país traiga ese dinero que tanto necesitamos. La negación de los votos del FMLN ha bloqueado, conscientemente, el principal puente de financiamiento del país. Por el segundo y tercer puentes actualmente transita nada o muy poco porque la crisis financiera internacional ha generado tal desconfianza que ni siquiera entre bancos en Estados Unidos se prestan. Sobre los demás puentes vemos que los dólares de las exportaciones siguen llegando con bastante normalidad, creciendo inclusive, la inversión directa extranjera no es significativa, y las remesas, hasta septiembre, se mantienen en niveles superiores a años previos. Los dólares que vienen al país terminan en los siguientes "mundos": el gobierno, los bancos y la economía real. El gobierno necesita dólares para pagar sueldos de empleados, obras y servicios públicos, pensiones, y para financiar subsidios. Todo lo que no cubra la recaudación fiscal debería financiarse con préstamos internacionales y pagarse en el futuro cuando crezca la economía salvadoreña. Los bancos necesitan dólares para pagarles a sus depositantes y para dar créditos, responsablemente jugando su papel. La economía real somos todos los empresarios, las empresas, los trabajadores, los vendedores y los compradores que necesitamos dinero para poder operar diariamente. Simplificando, lo que ha pasado es que la crisis financiera internacional eliminó o redujo significativamente el flujo de dinero hacia El Salvador. En otros países, el gobierno ha inyectado dinero a los bancos y a las empresas para reducir el impacto sobre la economía real. En El Salvador, el gobierno no ha podido traer dinero porque el FMLN no ha dado los votos; entonces no solo no le inyecta dinero a la economía sino que la está drenando porque usa gran parte de la liquidez del mercado local para operar, pagar las obras y servicios públicos y los subsidios. La falta de liquidez hace que las tasas de interés suban, a las empresas los bancos les suspenden los préstamos y las empresas entonces empiezan a despedir a sus empleados. Después de años de bloquear los préstamos internacionales, el FMLN ha logrado su objetivo: estrangular financieramente al país, aun cuando eso significa la desesperación de muchos empresarios y la pérdida de miles de empleos. La reciente aprobación del refinanciamiento de los Eurobonos no es suficiente. El país requiere fondos frescos para inyectar liquidez a la economía real y evitar la pérdida masiva de empleos. Los candidatos deben exigir la pronta aprobación de nuevos créditos internacionales para minimizar la pérdida de empleos. |