Miguel Lacayo


Hospital de aire
Martes, 08 de Septiembre de 2009
Hasta la fecha el gobierno central ha ofrecido proyectos y ha declarado loables intenciones, pero no ha entregado obra concreta ni ha lanzado proyectos sustantivos que ayuden a resolver los problemas de la población.

El gobierno ha comunicado proyectos que no tienen sustento real, y por tanto parecen ser de aire, diseñados con objetivos mediáticos, para dar la impresión de que sí están haciendo “algo”. El gobierno del cambio le cambió el nombre a varios proyectos estrella de los gobiernos de ARENA pero, aparte de eso, el cambio no aparece reflejado en cosa concreta. A la fecha, solo hemos visto reciclaje de proyectos de los gobiernos de ARENA y anuncios de obras imaginarias.

A manera de ejemplo analicemos el anuncio de la supuesta construcción del hospital de maternidad. El pasado jueves el Presidente Funes, sin tapujos ni pena, “colocó la primera piedra” del edificio que, supuestamente, a futuro albergará el nuevo Hospital de Maternidad. Este hecho vale resaltarlo por su objetivo mediático adentro del marco de “logros” de los primeros 100 días que seguramente anunciara el Presidente Funes, pero más aun por la clara farsa que representa.

Al ver la foto del Presidente en los periódicos del día viernes pasado, pala en mano, colocando cemento en un pequeño hoyo del que sale una columnita de hierro, nos podríamos imaginar los equipos Caterpilar listos para entrar al terreno a trabajar, y a cuadrillas de trabajadores e ingenieros iniciando la construcción del magnifico edificio pintado en la pancarta que enmarca el escenario. Sin embargo, siendo realistas, con mucha suerte, la “segunda piedra” tendrá que esperar más de un año.

Este hospital cuya construcción supuestamente inicio el jueves, resulta que aun no tiene ni siquiera el financiamiento, ni han licitado la construcción ni el equipamiento del mismo. El Ministro de Hacienda dijo textualmente que “están tratando de negociar un préstamo con el BCIE,… Siempre tenemos un plan B. Si el BCIE no lo financia, estamos buscándole nueva fuente de financiamiento”. Aunque el lograr el préstamo no es imposible, de negociarse favorablemente, este tendrá que ser sometido al típico proceso en la Asamblea Legislativa para que sea aprobado por mayoría calificada. Si se aprueba, se tendrá que licitar el proyecto, asumiendo que el hospital ya este diseñado y las bases elaboradas, lo cual toma varios meses entre la fecha de presentación de las bases y apertura del proceso a la fecha en que en efecto el proyecto es adjudicado e inician las obras. Decir que se “puso la primera piedra para la construcción del Hospital de Maternidad” es un engaño. Como mucho el gobierno pudo decir que “coloca una piedra [en ese lugar] como símbolo de su compromiso, o de su intención”.

También vale añadir que esta es una obra que dejó planteada y cuyo diseño y necesidad se estableció en la administración previa. Funes retoma el proyecto y lo lanza como suyo. Está bien, demos crédito a quien ejecuta y no al que originó la idea.

Sin duda que nadie se puede oponer a la construcción de un nuevo hospital de maternidad, reconociendo la precariedad de nuestra cobertura de salud. No obstante, para conceder el voto del crédito tendrán los diputados que asegurarse de velar para que el sector salud cuente con los recursos para atender y administrar bien los hospitales actuales antes de aprobar créditos para nuevos hospitales.

Al igual que la Fábrica de Empleos ofrecida durante la campaña que ahora parece que será únicamente una bolsa de empleo adicional a las que ya existían, algo muy distinto a lo que nos dibujaron o dejaron imaginar, hoy el nuevo hospital de maternidad es solo una intención, no un logro. Es comprensible que un equipo sin experiencia de gobierno y sin un concreto plan de gobierno el día que tomaron posesión no tenga logros concretos los primeros 100 días. No obstante, la inexperiencia no les da licencia para que traten de timarnos. Buenas intenciones, sí, y se aplauden. Pero de intenciones no vive la gente.