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Más creatividad, menos excusas
Lunes, 08 de Febrero de 2010
La población está hastiada de vivir la creciente ola de criminalidad que agobia a los salvadoreños. Mientras tanto, el gabinete de gobierno no fue capaz, hasta este viernes pasado, de presentar formalmente un plan para enfrentar la delincuencia y revertir la ascendente tendencia de violencia en el país.
Los resultados están a la vista: estábamos mal y hoy estamos peor. Le molesta a la población escuchar las excusas del Presidente y su gabinete, quienes parece que en lugar de buscar e implementar soluciones, se han dedicado a buscar culpables y justificaciones. Particularmente ha indignado a muchos la última excusa del Presidente: acusar de “doble moral” al sector privado por oponerse a la reforma fiscal, que, según él, hubiese abonado recursos para resolver el problema de la delincuencia. Veamos dónde está realmente la doble moral. Se queja el presidente de falta de recursos, pero el año pasado el Ministerio de Seguridad gastó apenas 3.7 millones de dólares de los 48.8 millones del presupuesto para inversión que le había aprobado la Asamblea Legislativa. Además, el Presidente tiene dinero para subsidiar, injustificadamente, a los buseros y también para hacer innecesaria propaganda en televisión y radio. En otras palabras, los hechos demuestran que su prioridad no es el combate del crimen y la delincuencia. Y para que llueva sobre mojado, se queja de falta de recursos, aun cuando cuenta con un presupuesto de “emergencia” y un presupuesto para responder al desastre causado por el huracán Ida, pero no lo ejecuta. Lo cierto es que los recursos financieros son, en todo caso, sólo una parte del problema. Antes se requiere un poco de creatividad, experiencia y capacidad técnica para diseñar soluciones. Llenando el vacío de liderazgo de parte del Estado, la Cámara de Comercio tuvo la iniciativa y dedicó sus recursos para proponer un plan para combatir la delincuencia. A pesar de que el Presidente, electo hace más de 10 meses, aún no hacía público ningún plan, al concreto y propositivo esfuerzo de la Cámara, en lugar de agradecerlo y ofrecer evaluarlo en su integridad, respondió con un golpe bajo. En lugar de aceptar, que al menos algunas de las propuestas son razonables y se deben implementar de inmediato, desvió el tema y “sin censura” acusó al sector privado de oponerse a la reforma fiscal. En lugar de aceptar su falla y la incapacidad de sus funcionarios, prefirió intentar lavarse las manos y echarle la culpa a un tercero. La democracia funciona cuando los diversos actores y sectores expresan sus opiniones y libremente defienden sus derechos. Pero al Presidente parece que, al igual que a su antecesor, no le gusta que lo critiquen y en lugar de apreciar la constructiva crítica y usarla para corregir y enrumbar su gestión, confunde la crítica con ataque personal y confunde la doble moral con defensa de derechos. La empresa privada se opuso a la reforma fiscal, al igual que los centros de pensamiento que se expresaron al respecto, y la mayoría de líderes de opinión porque ésta es inoportuna, frenando aún más la economía y la generación de empleo; porque encarecería el costo de artículos que consume la mayoría de la población, cosa que ya se empieza a reflejar en el mercado; porque fomentara más contrabando. Y por que la ley estaba y quedó mal redactada. Un Presidente necesita cordura y serenidad. Los exabruptos del Presidente Funes, incluso hacia miembros de su partido, no son buen gobierno. Racionalizando la incapacidad, ofreciendo justificaciones y sugiriendo que los empresarios son “insensatos”, no se logrará resolver el problema. Las excusas vacías no deben aceptarse de personas investidas de autoridad y responsabilidad y menos en un mandatario. Pero lo que más preocupa es la falta de reconocimiento de que el más importante recurso con el que cuenta un líder y un país para salir adelante y enfrentar con éxito los retos no es el económico. Lo más importante es la imaginación, la voluntad y el coraje. Muchos que con buenas intenciones votaron por el cambio, rápidamente se van dando cuenta de que en estas áreas críticas, casa Presidencial se queda corta. |