Miguel Lacayo


A las malas propuestas, oidos sordos
Sábado, 06 de Septiembre de 2008
A los señores candidatos se les pide que no retomen propuestas descabelladas y que escuchen al sector privado con el afán de entender las necesidades, prioridades, y problemas que les aquejan.

Cuando un gobierno no consulta con los interesados, afectados, y conocedores de un tema, previo a hacer un planteamiento publico, termina, generalmente, cometiendo grandes errores.

No importa cuan inteligentes sean los gobernantes, si estos no escuchan con el afán de entender pierden la oportunidad de hacer una buena gestión. A pesar de que promover el acceso a servicios de salud a toda la población es una responsabilidad del estado que actualmente no se esta cumpliendo a cabalidad, querer instituir un sistema de afiliación voluntaria al ISSS, abierto a el sector informal, es una mala idea.

El Instituto Salvadoreño de Seguro Social es un esquema de seguro de salud colectivo en el cual pagan la gran mayoría que esta sana y se atiende a la minoría que un momento u otro esta enferma. Las cotizaciones de la mayoría generan los fondos para cubrir las contingencias de aquellos que se enferman, de forma eventual, o de aquellos que padecen de una enfermedad crónica. Pero la mayoría paga por muchos años sin padecer de una enfermedad crónica y muchos no llegan a demandar mucha atención. El concepto de seguro aplica de tal modo que una contribución periódica le permite al usuario evitar el costo devastador de una enfermedad grave o crónica, si algún día le ocurre. Los posibles afiliados voluntarios que, al menos inicialmente, desearan adherirse al ISSS serán aquellos que ya padecen de una enfermedad grave o crónica y ellos le crearan al ISSS un costo muy superior al de cualquier cuota que se les pueda asignar.

Si el ISSS tiene más necesidades que presupuesto, se deteriorara aun más el nivel de servicio actual. La demanda actual de servicio supera la capacidad instalada o al menos la capacidad real de ejecución como lo refleja el nivel de atención actual. La solución a este problema es mejorar la eficiencia y desmarañar los procesos de adjudicación de licitaciones, incrementando su nivel de transparencia, y exigir un mayor grado de responsabilidad y de niveles de atención a quienes laboran en esa institución. Se habla de 40,000 nuevos usuarios con el sistema de afiliación voluntaria pero este numero solo incluye el segmento de aquellos en estado mas critico que no cuentan con atención medico hospitalaria actualmente. Si recordamos que en el país solo uno de cada cinco personas económicamente activas está afiliado al ISSS, podemos llegar a la conclusión de los nuevos usuarios podrían ser muchos mas de 400,000. Estos potenciales usuarios requerirían una enorme inversión pública y un plan integral para incrementar la capacidad de ejecución de los servicios, para evitar un grave deterioro del servicio.

Como lo sugiere el Presidente de la Cámara de Comercio, se deben tomar las medidas para que un mayor número de empleados pasen al sector formal y puedan gozar de los servicios del ISSS. Para ello hay que facilitar la formalización de las empresas, eliminando trámites innecesarios, reduciendo los requerimientos mínimos de capital, y adecuando los requisitos fiscales. De esta forma mejoramos el acceso a servicios de salud, pero de forma sostenible y responsable. Las respuestas populistas a problemas de la población no son la solución; para buscar las mejores opciones, una consulta con y participación de los afectados es siempre el mejor camino.