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Tres de los grandes temas pendientes
Domingo, 4 de Mayo de 2008
Recientes análisis de los problemas relacionados a la pobreza y el alto costo de la vida dejan fuera del radar tres componentes que encarecen mucho y "de forma escondida" el costo de vida.
En la encuesta de El Diario de Hoy cuando se le pregunta a los ciudadanos que califiquen 1) la disponibilidad de agua potable, 2) el servicio telefónico, y 3) el estado de las carreteras, cerca de un tercio responde con calificativo de pésimo, muy malo, o malo. No esperemos para atacar estos pendientes ya que sin duda estos temas impactan la percepción sobre la efectividad de todo gobierno. El reciente Censo Económico refleja que aunque en los 12 años previos a 2005 se ha duplicado la cobertura del servicio de agua potable rural, alcanzando el 72%, aún 28 de cada 100 hogares en zonas rurales no cuentan con agua potable. Esto no solo implica enormes costos sociales, particularmente en salud, también encarece mucho la vida para ellos que tienen que comprar el agua por barril pagando 20 a 30 veces lo que pagamos quienes gozamos del servicio en nuestros hogares, a precio subsidiado. Este costo social "no se ve", pero su impacto es fuerte. Debemos incrementar el nivel de inversión del FISDL y llevar la cobertura de agua potable rural por lo menos al 95% en los próximos cinco años. A pesar de que el número de celulares en circulación supera los 7 millones y la las líneas fijas se acercan al millón, el 37% de los encuestados le asigna pésimas calificaciones al servicio telefónico. ¿Será que les parece un robo que los saldos de sus tarjetas prepago se venzan en 30 días o menos? ¿Será por la letra pequeña de los contratos? La respuesta requiere más investigación, pero parece que los salvadoreños le pasan la factura al Gobierno por el malestar que causan las telefónicas. El objetivo del Fovial es recaudar fondos para invertirlos, principalmente, en el mantenimiento rutinario y preventivo de las carreteras, y secundariamente para el mantenimiento correctivo. La mejor inversión es la preventiva; ya que limpiando la maleza y los drenajes y sellando las fisuras en las carreteras se logra el mejor retorno sobre la inversión, además de generar mucho empleo rural. Se estima que $1 invertido en estas actividades le ahorra al Estado $3 en reparación y $3 a los conductores. El bacheo y el recarpeteo, aunque buenas inversiones, son labor secundaria de este mecanismo. La vida de las carreteras se extenderá si reenfocáramos la gestión del Fovial al mantenimiento rutinario y preventivo y los ciudadanos tendrían menos razón para quejarse. La reconstrucción de carreteras debe ser financiada con préstamos de largo plazo, no con fondos del Fovial. Con carretera pavimentada el bus cobra menos, es más fácil trasladarse a los lugares de trabajo y a los mercados, y en general se reduce el costo de vida para quienes habitan en zonas rurales. Luego de contar con agua y luz, la demanda más común de la población en zonas rurales es "pavimente la carretera". Comprometámonos a que toda cabecera municipal cuente con acceso pavimentado. A pesar de que el tema de granos básicos es de gran importancia, no podemos dejar de atender problemas y demandas de la población en el área de acceso a agua potable, un buen servicio telefónico, y carreteras pavimentadas en buen estado, factores que inciden grandemente en el costo y calidad de vida de la población. No está en nuestras manos bajar el precio de los granos básicos, pero la solución a estas inconformidades expresadas por la población sí esta en nuestras manos y nos puede ayudar en estos momentos difíciles. |