Miguel Lacayo


La transparencia no ha pasado del discurso
Jueves, 01 de Octubre de 2009
El Presidente Funes se comprometió a ser incluyente, participativo, y abierto. Ofreció ser el Presidente de todos los salvadoreños y no responder únicamente a las peticiones del FMLN y de quienes votaron por el.

No obstante, el manejo de la propuesta de “Reforma Fiscal” y del Presupuesto son ejemplos de todo lo contrario ya que se desean imponer sin la debida consulta, transparencia y solo tocando los temas a medias.

No es lógico hablar de Presupuesto o Reforma Fiscal sin hablar antes de la focalización de los subsidios, la racionalización y transparencia en el uso de recursos. En una discusión sobre temas fiscales, hay que hablar de control en el gasto, eficiencia gubernamental tanto en la ejecución de la obra pública como en la gestión, simplificación del sistema tributario, prioridades, metas de recaudación, y ante todo analizar con detenimiento si el momento es oportuno para imponer nuevos impuestos. No hay que ser economistas para entender que en épocas recesivas, subir impuestos solo profundiza la crisis. Vivimos la peor recesión que se ha dado durante la vida de la mayoría de salvadoreños, el peor momento para incrementar impuestos. A pesar de esto, el gobierno nos quiere madrugar con una reforma fiscal y un presupuesto que no ha sido discutido ni consensuado; sin duda, una nueva forma de gobernar.

La Reforma Fiscal - de importancia mayúscula para el país - no ha sido discutida de forma seria, sin tapujos, y de forma abierta, ni con el sector productivo, ni con los partidos políticos, ni con los ciudadanos. Inclusive, el “gobierno del cambio” no ha querido ni siquiera entregar, a nadie fuera del gobierno central, una copia de la propuesta de ley, a pesar de que la propuesta de reforma, se dice, cuenta con más de 100 artículos. El gobierno ha hecho presentaciones privadas verbales a diversos grupos quienes tienen que asumir que lo expresado y explicado por los funcionarios es lo mismo que lo que está escrito en el proyecto de ley y que lo que interpretan unos es lo que interpretarán otros. La propuesta se ha conocido parcialmente pero nadie ha tenido la posibilidad de hacer una evaluación seria y profunda de la misma. Fusades, entidad con la credibilidad e independencia para poder emitir opinión calificada, no cuenta con copia del proyecto.

No se puede hacer una propuesta y esconderse atrás de grandiosas frases como “más justicia en la tributación” y “equidad horizontal y vertical” que solo los que proponen entienden e interpretan a su manera. Al mismo tiempo se pronuncian otras palabras como “transparencia y rendición de cuentas”, pero es aparente, en este caso, que el gobierno prefiere predicar pero no practicar. Hablan de transparencia mientras esconden sus planes. Adicionalmente, el Presidente Funes se comprometió a no incrementar los impuestos pero no está cumpliendo su palabra ya que la reforma propuesta incorpora decenas de nuevos impuestos que saldrán del bolsillo de los salvadoreños y que como todos los impuestos terminan siendo trasladados al costo de los servicios y productos.

El FMLN, convenientemente para ellos, pero no necesariamente para el país, cambió de postura en cuanto al nivel de endeudamiento permisible que puede adoptar el país para no arriesgar la estabilidad macroeconómica y no sacrificar el futuro de los salvadoreños. No se pueden separar el tema de créditos y endeudamiento del tema de presupuesto de gastos e ingresos corrientes.

La falta de confianza que ha generado el gobierno se podría contrarrestar con una ley que asegure el acceso a información sobre el gasto y uso de recursos. La Ley de Transparencia y Acceso a Información Pública es la respuesta, pero el FMLN ha dicho “sí, pero no” a este proyecto de ley que daría mayor certeza y confianza a una Reforma Fiscal. Esta ley promovería la sana utilización de los recursos provenientes del Presupuesto, del cual tampoco se conoció contenido para análisis, solo el intento de engaño y clara ilegalidad que implica presentar el presupuesto en tres partes. Aunque el FMLN reconoce que esta Ley es necesaria para la gobernabilidad responsable, no ponen hechos atrás de sus palabras y solo expresan excusas para no ratificarla. ¿Será que no desean que la apliquen ahora que ellos están gobernando?

Temas de la importancia de una reforma fiscal deben ser plenamente discutidos y el contenido de los proyectos de ley sometidos a mucho análisis y enriquecimiento por parte de los expertos en la materia para evitar cometer los grandes errores que aparentemente la actual propuesta incorpora. Esta propuesta de reforma fiscal que pretende presentar el gobierno nace muerta, ya que fue concebida sin la necesaria discusión, análisis, y necesario consenso. En este caso, el gobierno no practicó lo que predica.