Manuel Hinds
Los condotieros
Jueves, 31 de Julio de 2008
La política salvadoreña tiene una resemblanza con el Renacimiento Italiano-no en el sentido artístico, no en la genialidad de Miguel Ángel o Leonardo, sino en la figura de los condotieros. En la Edad Media y luego en el Renacimiento, los príncipes de las ciudades-estado italianas decidieron ya no pelear ellos mismos sus propias guerras, sino contratar a guerreros profesionales que lo hicieran por ellos.

Estos empresarios de la guerra, llamados condotieros, tenían ejércitos propios, con oficiales y soldados, con artillería, caballería e infantería, con sistemas de logística y apertrechamiento, que entraban en acción inmediatamente después de ser contratados. Los príncipes pensaban que los condotieros eran maravillosos y en realidad tenían muchas ventajas, entre ellas que permitían que los príncipes y duques se dedicaran a sus negocios y placeres mientras los condotieros conducían sus guerras. Además los condotieros acumulaban gran experiencia en el servicio de tanta clientela. Así, por ejemplo, uno de los condotieros más destacados, Francesco Sforza, peleó por Nápoles, Venecia, los Estados Papales, Florencia y Milán, y contra todos estos estados también.

Los condotieros tenían sólo un problemita: siendo de alquiler y abiertos siempre a montarse en el caballo que más les conviniera, no eran confiables. Este problemita se manifestaba de varias maneras. A veces cambiaban de bando en medio del fragor de la batalla cuando recibían una oferta mayor que la cantidad que todavía les debía su contratante original-como hizo el mismo Francesco Sforza cuando, invadiendo los Estados Papales por cuenta del duque de Milán, cambió de lados cuando el Papa Eugenio IV le ofreció el título de Vicario de Ancona-. Sabiendo que se enfrentaban a otros condotieros, muy frecuentemente pactaban con ellos en detrimento de los intereses de sus clientes para evitar daños a sus inversiones-que, por supuesto, eran sus ejércitos-. De esta forma, muchos de ellos vendieron a sus clientes sin disparar un tiro para evitar daños a sus regimientos. A veces también derrocaban a sus clientes para quedarse con sus principados-el egregio Francesco Sforza se quedó con el ducado de Milán-. Por supuesto que a los clientes no les gustaba este problemita de los condotieros, pero, estando en plena decadencia, no tenían el carácter necesario para pelear sus propias luchas y se tenían que plegar a lo que les pidieran los condotieros como pago por pelearlas por ellos. Este sistema debilitó tanto a Italia que eventualmente Carlos VIII de Francia se dio cuenta de lo fácil que era invadir a Italia y la invadió, terminando con el Renacimiento. Predeciblemente, los condotieros que supuestamente iban a defender a Italia se pasaron de su lado. Bajo la bota francesa, los condotieros desaparecieron.

En El Salvador parecen estar poniéndose de moda los condotieros políticos, que ofrecen a los partidos políticos pelear luchas que los partidos ya no tienen el carácter o las ganas o la imaginación para pelearlas ellos mismos. Así vemos políticos que se han repasado ya todos los partidos políticos ofreciendo ejércitos de votantes reales o imaginarios si sólo el partido, cualquier partido, los coloca como candidatos. Y así leemos en los periódicos que el partido tal y tal negocia con el alcalde o empresario cual y tal, que en realidad tal vez se vaya con el partido tal y tal o el cual y cual, que también están negociando y reuniéndose con él. Es igual de interesante que ver a Francesco Sforza negociando con el Duque de Milán para atacar al Papa mientras negocia con el Papa para atacar al Duque de Milán. En un caso, el del FMLN, el partido se ha protegido contra eventuales sorpresas como las que dan los condotieros poniendo bien claro, y haciendo que el condotiero mismo lo reconozca, que su condotiero no tendrá ningún poder para definir su plan de gobierno o los diputados que lo apoyarían. En realidad, estos condotieros ofrecen un servicio muy cómodo, llave en mano. Como dirían los italianos del Renacimiento, sólo tienen un problemita...