Manuel Hinds
Las devaluaciones en Latinoamérica
martes 30 de septiembre de 2008
Hay gente que quiere tornar la dolarización en un tema electoral diciendo que nuestras tasas de inflación serían más bajas si tuviéramos el colón porque el colón sería más “fuerte” que el dólar.

Repetidas veces he anotado en esta columna que si esto fuera así las tasas de inflación e interés en los países dolarizados latinoamericanos -Panamá, Ecuador y El Salvador- serían más altas que en los no dolarizados-. También he demostrado repetidas veces (con datos, que es como se demuestran las cosas) que la realidad es al revés: la tasa promedio de inflación en los países dolarizados es más baja que en la de los no dolarizados, y eso ha sido así no sólo antes sino también durante la crisis que comenzó hace un año. La agudización de la crisis, el debilitamiento del dólar que siguió a la quiebra de Lehman Brothers y Washington Mutual y los otros sensacionales eventos de las últimas semanas ha hecho que mucha gente vuelva a aseverar que la dolarización nos hará tener inflaciones más grandes que las de los países no dolarizados de Latinoamérica. Al hacer estas afirmaciones, a la gente que piensa esto no se le ocurre chequear si la realidad corresponde con ellas. Es un vicio muy salvadoreño, el hablar con gran seguridad sobre cosas que no se saben.

Esta gente se sorprenderá al saber que la realidad contradice su prejuicio. La gráfica adjunta muestra cómo las monedas supuestamente más fuertes de la región no sólo no se han apreciado con respecto al dólar desde que arreció la crisis en el mes de septiembre sino que se han devaluado con respecto a esta moneda en este período -el real brasileño en un 14 por ciento, el peso uruguayo 9 por ciento, el colombiano 8 por ciento, el chileno 6 por ciento y el argentino 3 por ciento. ¿Qué significa esto para los ciudadanos de estos países? Que todas las cosas importadas subieron de precio localmente aunque no hubieran subido en términos de dólares.

Así, por ejemplo, si los brasileños estaban pagando 5 reales por algo importado al principio del mes al fin de este ya estaban pagando 5.70 reales por el mismo bien -es decir, que las cosas importadas en Brasil han tenido una inflación del 14 por ciento en un mes (equivalente a 481 por ciento anual) no porque los precios de estos bienes hayan subido en los mercados internacionales sino como resultado únicamente de la devaluación de su propia moneda. En Chile, el aumento de los precios de las cosas importadas fue de 6 por ciento en el mes, equivalente a 200 por ciento al año, y en Argentina, en donde la devaluación fue menor, del 3 por ciento mensual, equivalente al 42 por ciento anual. Note ahora que estos aumentos de precios se dan no sólo en las cosas importadas sino en las que se pueden exportar también. Esto es así porque los productores de estos bienes no tienen por qué vender domésticamente en 5 reales lo que pueden exportar a 5.70. Y las devaluaciones apenas comienzan. La inflación en los países no dolarizados de Latinoamérica está lista para pasar rápidamente a valores altísimos conforme sus monedas se vayan devaluando.

¿Y por qué se están devaluando estas monedas con relación al dólar? En parte es porque los precios de los productos primarios que esos países exportan siguen bajando y los inversionistas que invirtieron en sus bolsas se están retirando. En parte es porque sus habitantes, anticipando futuras devaluaciones contra el dólar causadas por una profundización de estas tendencias, están cambiando sus pesos por dólares -que es la moneda que tenemos aquí-.