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ARENA, el crecimiento y la pobreza
Viernes, 29 de Mayo de 2009
La amenaza más grave que tiene el país es que hay una sorda campaña orientada a conseguir que se revierta la dolarización y se reintroduzca el colón.
Siendo que hoy es el último día laboral de los veinte años que ARENA ha estado en el poder, y el último de los que ha gobernado el presidente Tony Saca, es oportuno hacer un recuento lo que hizo ARENA en estos veinte años. Dado el limitado espacio disponible en un medio periodístico, este artículo se concentra en los resultados obtenidos por ARENA en tres temas principales: (a) el crecimiento y la estabilidad de la economía; (b) la disminución de la pobreza; y (c) la situación fiscal. El contexto El FMLN está asumiendo el poder en medio de una grave crisis económica mundial que está generando serias dificultades en el financiamiento del gobierno, crecientes tasas de desempleo y declinaciones en la producción de países alrededor del mundo. Es necesario recordar que ARENA tomó el poder en circunstancias todavía más difíciles —en medio de una guerra, con una altísima tasa de inflación (17.6%, mostrada en la gráfica 1), una deuda del gobierno de más de 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una producción estancada y una estructura económica arcaica, todavía basada primordialmente en industrias protegidas y productos primarios sin mayor valor agregado.
En los siguientes veinte años, el gobierno no sólo estabilizó la tasa de inflación sino que creó las condiciones para que el ingreso por habitante del país creciera y la pobreza disminuyera a velocidades que han estado entre las más altas de Latinoamérica. En el proceso la economía del país se urbanizó (la población urbana subió de 40% a 63% de la población total) y se basó crecientemente en industria y servicios con mayor valor agregado. El crecimiento del PIB por habitante La idea de que la economía del país creció muy por debajo de lo que crecían las economías de Latinoamérica es un mito. La gráfica 2 muestra cómo desde que terminó la guerra en 1992 El Salvador estuvo entre los cuatro países latinoamericanos con mayor crecimiento de largo plazo en el PIB por habitante. La gráfica tiene dos curvas para El Salvador—la de más abajo es la del ingreso por habitante calculado con la población que se estimaba antes del último censo, y la de más arriba es la corregida por la población resultante del censo. Con la población correcta, el PIB por habitante de El Salvador fue el que tuvo el tercer crecimiento más alto en la región. Como puede verse en la gráfica, aún el crecimiento calculado con el antiguo estimado de la población está muy por arriba del que tuvo el promedio de Latinoamérica.
La gráfica también muestra que el crecimiento de El Salvador fue mucho más estable que el de los otros países de la región. Por ejemplo, note cómo el promedio de los países e la región se estancaron de 1998 a 2004 mientras El Salvador seguía creciendo. Luego el promedio de Latinoamérica comenzó a crecer más rápido que El Salvador. Esto se debe a que la América Latina sigue estando concentrada en la producción y exportación de productos primarios (como metales, petróleo y productos agrícolas sin valor agregado) y por tanto sus exportaciones y su PIB crecen cuando, como en los últimos seis años, los precios de dichos productos suben en los mercados internacionales. Igualmente, sus exportaciones y su PIB decrecen cuando dichos precios bajan. Para El Salvador, mientras sus exportaciones se multiplicaban por 6, los productos primarios se redujeron a alrededor de 10 por ciento de las exportaciones. Es debido a esto que la producción y las exportaciones de El Salvador fluctúan menos que las del resto de Latinoamérica cuando los precios de los productos primarios cambian. La pobreza Por mucho tiempo se ha dicho que en las administraciones de ARENA: (a) el progreso no resultó en un alivio para la pobreza del país; y (b) que la falta de impacto en la pobreza se debió en gran parte a que las primeras tres administraciones de ARENA no dieron prioridad a la inversión social. La realidad contradice estas afirmaciones. La correlación entre el crecimiento económico medido a través del PIB por habitante y la disminución de la pobreza se mira claramente en la gráfica 3, que muestra cómo la pobreza disminuyó conforme la economía fue creciendo. Dada la rapidez del crecimiento, el porcentaje de la población en pobreza bajó de 63 en 1992, el año en el que terminó la guerra, a 31 en 2006. Es decir, el país pasó de ser uno en el que la mayoría de las personas (casi las dos terceras partes) eran pobres a una en la que menos de la tercera parte lo son. Son muy pocos los países que han logrado bajar a la mitad su pobreza en dos décadas.
La gráfica 4 muestra que la pobreza extrema también disminuyó drásticamente en el país, de 28 por ciento en 1991 a alrededor de 10 por ciento de los hogares en 2006-07. En 2007 hubo una reversión de la tendencia a la disminución de la pobreza en sus dos manifestaciones, debida a los aumentos de precios ligados a la inflación mundial de productos primarios, que castigaron principalmente a los pobres. FUENTE: PNUD El Salvador, Informe sobre Desarrollo Humano El Salvador, 2007-2008. La gráfica 5 muestra otra dimensión de la disminución de la pobreza: el aumento en el acceso de la población a los servicios básicos —una mejoría que se dio principalmente en las primeras dos administraciones de ARENA, en la década de los noventas y principios de los 2000.
La gráfica 6 muestra otra dimensión de los avances obtenidos en la lucha contra la pobreza: la disminución drástica del déficit habitacional en sus dos manifestaciones —el déficit cuantitativo, que mide el número de viviendas que hacen falta (que bajaron de 3.1 a 1.5 por ciento de los hogares), y el cualitativo, que mide las deficiencias en las viviendas existentes (que bajó de casi 50 por ciento a 32 por ciento). Al igual que el acceso a los servicios básicos, la mayor parte del avance se hizo antes de 2004.
La gráfica 7 muestra que la segunda impresión que tiene la gente, que sólo fue hasta la administración del presidente Saca que se privilegiaron las inversiones en capital humano, es también un mito. La inversión en capital humano es todavía insuficiente en el país —debería estar como mínimo en 6 a 8 por ciento del PIB. Las primeras tres administraciones de ARENA hicieron un esfuerzo sostenido para aumentar dicha inversión, pasando de 3.4 a 4.8 por ciento del PIB. Y entonces la administración del presidente Saca comenzó a disminuirla, llegando en 2007 a 4.3 por ciento, medio punto del PIB debajo de lo que estaba en el último año completo del presidente Flores. Esta gráfica no muestra otra dimensión del gasto público —su efectividad— que se mantuvo alta durante las primeras tres administraciones de ARENA pero que llegó a niveles muy bajos en la última de ellas. Un ejemplo claro de esto es el hecho de que los hospitales tuvieran una falta crónica de medicinas, hasta el punto de que a veces se agotaban las más indispensables, mientras que nunca faltó dinero para publicitar el eslogan Un gobierno con Sentido Humano. Otro ejemplo es la incapacidad de la administración Saca de terminar al menos una obra pública importante, después de que las administraciones anteriores, principalmente la del presidente Flores, reconstruyeron la red vial completamente.
La pobreza no sólo es un fenómeno de falta de poder adquisitivo sino un complejo conjunto de circunstancias que conspiran para detener el progreso de los pobres. Una parte muy importante de estas circunstancias es la seguridad ciudadana, que se ha mantenido como una de las áreas más problemáticas del país. No hay duda de que hubo grandes avances en ella, comenzando como comenzó ARENA con una sociedad en guerra, en la que la violencia era parte aceptada de la realidad. Pero el problema sigue siendo fundamental. Una de las dimensiones del crimen, la de homicidios, ha disminuido en los últimos años, pero, como se muestra en la gráfica 8, aún así sigue estando peor que en 2003, el último año antes de que el presidente Tony Saca tomara el poder.
El área fiscal El área fiscal fue por muchos años un motivo de orgullo para el país. Sólo cinco años después de la firma de la paz, El Salvador, que había sido un paria de las finanzas internacionales, se convirtió en uno de los cinco países latinoamericanos calificados al menos por una empresa mayor de riesgos soberanos como Grado de Inversión. En la crisis de 1998 a 2003 este número se redujo a dos países —Chile y El Salvador— antes de volver a crecer a cinco otra vez. La gráfica 9, que contiene una de las dimensiones del buen comportamiento fiscal, la deuda del gobierno como porcentaje del PIB, muestra cómo dicha deuda se bajó drásticamente durante los años noventa, cómo se aumentó durante la administración del presidente Flores para reconstruir el país después del terremoto de 2001, y cómo se disminuyó otra vez en la administración del presidente Tony Saca. El FMLN está recibiendo un fisco con un nivel de deuda muy razonable que le permitirá adquirir mayor endeudamiento para poder enfrentar la crisis actual. El país todavía es Grado de Inversión.
Pero no hay duda de que ARENA no puede sentirse orgullosa de la manera en la que está entregando el fisco porque todos los demás indicadores del manejo fiscal se encuentran en un grave desorden —la manifestación de un manejo fiscal que convirtió al Ministerio de Hacienda de ser rector de las finanzas públicas a ser una caja para despachar dineros solicitados por la presidencia de la república sin un plan financiero bien ordenado. Ciertamente que la crisis global ha resultado en una caída de las recaudaciones. Pero esto se vio venir y no es excusa para haber dejado hasta de pagar a los proveedores del estado. Resumen En resumen, ARENA deja una herencia que no es fácil de igualar. Los grandes mitos sobre sus administraciones en cuanto a crecimiento y pobreza no son ciertos. Primero, no es cierto que durante los veinte años de ARENA el país no haya crecido —en realidad, midiendo el crecimiento desde que terminó la guerra en 1992, El Salvador creció más que todos los países de Latinoamérica menos Colombia y República Dominicana. Segundo, no es cierto que la pobreza no haya disminuido durante las administraciones de ARENA y no es cierto que el partido haya abandonado las políticas sociales hasta llegar a 2004: la pobreza en El Salvador disminuyó muy rápidamente en las tres administraciones anteriores de ARENA. En realidad, la administración del presidente Tony Saca fue la única que disminuyó la inversión en salud y educación como porcentaje del PIB, y fue en ella en la que varios de los indicadores de disminución de la pobreza se estancaron o se debilitaron. Fue últimamente también que se debilitó la capacidad de hacer proyectos de ARENA, hasta el punto de dejar carreteras, edificios y un puerto a medio hacer. En el área fiscal, ARENA logró en 1997 lo que muchos países latinoamericanos quisieran tener: un Grado de Inversión y al momento tiene un nivel de endeudamiento que es más bajo que el de casi todos los países de la región. En los últimos años la situación fiscal se dejó que se desordenara. Sin embargo, los desórdenes de la última administración no deben oscurecer todos estos logros de ARENA, que han creado una base institucional sobre la cual el nuevo gobierno puede comenzar a gobernar en circunstancias mucho mejores que las que confrontó ARENA cuando tomó el poder hace veinte años. |