La sorda campaña
Martes 28 de abril de 2009
La amenaza más grave que tiene el país es que hay una sorda campaña orientada a conseguir que se revierta la dolarización y se reintroduzca el colón. Como puede verse en las Estadísticas Financieras Internacionales del Fondo Monetario Internacional (ver tabla adjunta) El Salvador tiene las tasas de inflación y de interés más bajas de Latinoamérica, tiene estables sus depósitos y ha ganado reservas internacionales desde que comenzó la crisis en octubre de 2008-el que ha ganado más reservas proporcionalmente de los tres países que las han ganado, mientras que los restantes dieciocho las han perdido.
Es decir, un país dolarizado tiene condiciones monetarias mejores que las que tienen todos los países en Latinoamérica que tienen sus monedas propias. ¿Por qué entonces la campaña? Los que la apoyan le dirán con expresión muy seria que el problema del país es que, como no tiene moneda propia, no tiene posibilidad de usar política monetaria para combatir la crisis, pudiendo sólo usar la política fiscal para usarlo.
También le pueden decir que por no tener moneda propia el gobierno sólo puede expandir sus gastos tomando préstamos. Traduciéndolo a español simple esto quiere decir que en El Salvador el gobierno no puede financiarse imprimiendo dinero local-es decir, colones.
Lo que quieren hacer es precisamente eso-poner en marcha la imprenta para crear colones para financiar los proyectos del gobierno, lo cual es una idea no sólo infantil sino peligrosa, producto de la más profunda ignorancia de cómo funciona la economía monetaria.
Es infantil y peligrosa porque ignora que cuando el banco central emite dinero pierde reservas internacionales porque los nuevos colones generan mayor demanda de bienes y servicios, que incluyen muchos bienes y servicios importados. Para no perder más reservas, los bancos centrales devalúan la moneda y eso aumenta la tasa de inflación.
Para detener las devaluaciones hay que subir las tasas de interés, para que la gente prefiera depositar en colones que se devalúan que en dólares. Es por esa razón que los países que han puesto la maquinita a funcionar han perdido reservas, han sufrido devaluaciones, tienen tasas de inflación y de interés más altas, o todas estas cosas juntas.
Vea usted estas combinaciones en la tabla adjunta. Son estos los países, los que han hecho lo que los que apoyan el regreso del colón quieren hacer, los que han sentido la crisis más gravemente.
Si fuera cierto que el banco central puede crear dinero impunemente, ninguno de los países de la región que tienen monedas propias necesitaría dólares-y los necesitan igual que El Salvador, e igual que nuestro país, están tomándolos prestados del Banco Mundial, el BID y el Fondo Monetario Internacional.
Pero los que quieren el regreso del colón quieren más dinero que el que estas instituciones pueden dar, y, muy importantemente, quieren que el gobierno pueda obtener préstamos del Banco Central, que no requieren mayoría calificada en la Asamblea Nacional (en realidad ninguna mayoría) para que esos fondos lleguen al gobierno.
Así, según ellos, se van a liberar de tener que buscar compromisos con la oposición para que el gobierno reciba dinero. Esta es la manera en la que los sandinistas crearon la hiperinflación de Nicaragua en los años ochenta.
El presidente electo prometió solemnemente que no revertiría la dolarización del país. Confiemos en que cumpla esta promesa y no preste oídos a las sirenas que le cantan que puede hacer todo lo que quiera poniendo al banco central a imprimir dinero.
Se pasaría el resto de su período tratando de reducir la tasa de inflación y las tasas de interés, tratando de compensar por la fuga masiva de capitales y la extinción de las reservas del país, y tratando de parar las devaluaciones. Es lo peor que le puede pasar a un presidente, especialmente en medio de una crisis mundial. Esperemos que el presidente Funes pueda ver detrás de los cantos de sirenas.