Manuel Hinds
Memento mori
Martes, 27 de Mayo de 2008
Los antiguos creían que la soberbia era el peor de los pecados y que ella invitaba su propio castigo.

En la Biblia, la soberbia fue el pecado de Luzbel, el ángel más bello, que se creyó Dios y por eso fue inmediatamente convertido en Lucifer y lanzado al infierno. Los griegos decían que los dioses cegaban a los destinados a perder.

El instrumento que los dioses usaban para este propósito era la soberbia, que ellos llamaban hubris. Una vez infectados con la soberbia, los condenados, como Luzbel, se sentían dioses y cometían rápidamente los errores necesarios para que sus enemigos, encarnados en las terribles Furias, acabaran con ellos.

Los romanos no sólo denunciaron la soberbia sino también diseñaron procedimientos para tratar de evitar que ella mareara a sus líderes. Cuando los generales de la República Romana lograban una gran hazaña-tal como derrotar a Aníbal o conquistar a media Europa-obtenían el derecho de entrar en triunfo a Roma, recibiendo delirantes ovaciones.

Con la sabiduría de la época, el protocolo del acto mandaba que un esclavo acompañara al triunfador en su carruaje, deteniendo una corona dorada de laureles sobre la cabeza de éste y diciéndole continuamente "Memento mori"-que puede traducirse libremente como "recuerda que eres mortal".

Deberíamos de tener procedimientos similares con nuestros políticos. El círculo íntimo que maneja ARENA parece estar bajo la impresión de que el Presidente actual es tan popular que puede ganar las elecciones para cualquier candidato, con cualquier programa, con sólo decir que votar por su candidato es votar por él.

El hecho que la propaganda para inflar la imagen del Presidente Saca es mucho más fuerte que la del candidato da credibilidad a la hipótesis de que ARENA está trabajando sobre esta idea. Nadie dentro de ese círculo íntimo del partido quiere recordar que esta estrategia ya falló en las últimas elecciones de diputados, en las que el FMLN sacó menos diputados pero más votos totales que ARENA-y los votos totales que son los que cuentan en una elección presidencial-. Repetir esta estrategia fallida es como llamar a las Furias, encarnadas en el FMLN.

Pero los dioses también están cegando al FMLN. Después de cuatro derrotas al hilo en las elecciones presidenciales, el FMLN comprendió que no podía ganar si no adoptaba una posición moderada que le permitiera atraer al sector central del electorado, que es, por definición, moderado. Adoptar esta posición funcionó inmediatamente.

Funes aventajó a Ávila construyendo una imagen de que su gobierno no sería el extremista que el FMLN había querido instalar en las elecciones anteriores sino uno basado en profesionalismo y moderación. Pero ahora, sintiéndose seguros del gane, los del FMLN han creído que los bonitos son ellos y no las ideas moderadas y han decidido quitarse la máscara.

Han dejado bien claro que el plan de gobierno lo va a hacer una comisión controlada por las fuerzas más tradicionales y extremistas del FMLN, los responsables de que ese partido haya perdido tantas elecciones al hilo.

Esto habla muy mal del FMLN. Deja claro que la postura moderada era una máscara. También deja claro que los líderes del partido tienen una capacidad nula de manejar sus propias vanidades-se han ensoberbecido con sólo la posibilidad de ganar el poder-. Es fácil imaginarse cómo se les subiría si llegaran a ganarlo.