Manuel Hinds
Las reservas internacionales de Venezuela
Viernes, 26 de Diciembre de 2008
El Presidente Hugo Chávez de Venezuela está enfrentado un problema que según el típico experto monetario y financiero de viernes en la noche no debería de tener: como se muestra en la gráfica adjunta, sus reservas internacionales están disminuyendo muy rápidamente, a una tasa del siete por ciento al mes.

A esta tasa, el país se habrá acabado el 84 por ciento de sus reservas en un año. Habrá entrado en una crisis muy grave mucho antes que eso. Este problema contradice lo que dicen los expertos financieros y monetarios de viernes en la noche, que usted seguramente habrá oído diciendo con gran autoridad que la gran ventaja de los países que tienen su propia moneda es que el banco central la puede crear y así financiar sus economías sin necesidad de dólares. ¡Qué fácil sería si fuera así, qué feliz se pondría Chávez entre muchos otros que están perdiendo reservas en este momento!

El problema es que los países con monedas propias necesitan dólares para imprimirlas. Esto es así por varias razones. Primero porque al imprimir dinero local, la demanda por bienes y servicios aumenta, incluyendo la demanda por bienes importados indispensables. Por ejemplo, si usted imprime 1,000 pesos más para financiar al gobierno, que los gasta en hacer una carretera, el gasto directo del gobierno en materiales incluirá el costo de transporte de estos, que requiere de petróleo, que es importado. Lo mismo pasa cuando los obreros que reciben pagos en la carretera gastan su dinero. Pero lo importado no sólo es el petróleo sino los miles de materiales que la industria, la agricultura y los servicios usan para realizar su producción. Los 1,000 pesos creados por el banco central dan vuelta en la economía hasta que han sido gastados todos en esos insumos importados. El pago de estas importaciones requiere dólares. Es decir, por cada 1,000 pesos creados por el banco central, éste debe esperar perder el equivalente en dólares como resultado de la importación de insumos. Esta es una de las razones por las cuales las reservas en dólares del Banco Central de Venezuela están cayendo ahora que el ingreso de dólares ha disminuido al caer los precios del petróleo.

Pero este no es el único mecanismo por el cual los bancos centrales necesitan dólares para crear o mantener sus pesos. También los necesitan para dar dólares a sus ciudadanos cuando viajan al exterior y cuando hacen transacciones más allá de las fronteras. La demanda de dólares para estos propósitos siempre existe pero se vuelve más fuerte cuando las reservas comienzan a caer porque la gente saca pesos de los bancos y compra dólares para sacarlos del país no sólo por razones normales sino porque tiene miedo de una devaluación fuerte. Cuando eso pasa, la hemorragia de dólares se vuelve masiva.

Estas y otras razones hacen que todos los bancos centrales dependan del influjo de dólares para mantener sus economías funcionando-igual que las economías dolarizadas-. Si espera un rato y los precios del petróleo siguen bajando, usted verá cómo colapsa monetariamente un país que puede crear cuantos Bolívares Fuertes se le antoje crear-hasta que se le acaben los dólares-. Con esa amenaza, Chávez se muere por obtener lo que más odia: dólares.