Manuel Hinds
Los cuervos
Jueves, 26 de Junio de 2008
Hace unas semanas publiqué un artículo llamado Cría cuervos: la politización del agro, en el que sugería a los agricultores que debían de evitar la entrada de los políticos en los temas de su sector porque al criarlos, como los cuervos, les sacarían los ojos.

Hay muchos agricultores que creen que si los políticos intervienen en su sector lo harán para protegerlos contra la competencia extranjera y para tomar otras medidas que aumenten y aseguren sus ganancias-aplicando políticas que mantengan altos los precios de la comida y otros productos agrícolas-.

La idea que los políticos procederían de esta manera proviene en gran medida de los recuerdos de la época en la que los agricultores, principalmente los cafetaleros, dominaban políticamente al país y veían sus deseos instantáneamente ejecutados por los políticos.

Este caso es un ejemplo de cómo el pasado no es una buena guía para planear el futuro. El dominio de los agricultores era lógico en un país como El Salvador de los años cincuenta, en el que la mayor parte de la producción y de las exportaciones eran agrícolas y en donde la mayor parte de la gente vivía de la agricultura y habitaba en áreas rurales.

En esas circunstancias, era lógico que los políticos trataran de quedar bien con los agricultores y no con los que tenían que pagar la comida más cara para que los agricultores ganaran más.

La lógica política ha cambiado radicalmente en el país de ahora, en el que sólo el 16 por ciento de la población vive de la agricultura. Para los políticos es mucho más atractivo dar la imagen de que toman medidas para mantener bajos los precios de la comida y otros productos agropecuarios que darla de que actúan para mantenerlos altos, ya que al mantenerlos bajos benefician a los que no son agricultores, que representan el 84 por ciento de la población y, por ende, de los votos.

Y es en este sentido que los políticos han comenzado a actuar proponiendo medidas populistas que se orientan a mantener bajos los precios artificialmente. Un ejemplo de esto es el apoyo que el candidato Mauricio Funes dio recientemente al control de precios, escondido detrás de un "acuerdo" entre el sector privado y el gobierno. Pueden apostar que los precios más controlados serían los agropecuarios.

Ya políticos similares al candidato Funes destruyeron la agricultura en los años ochenta, politizando el sector, controlando precios, asegurando que no hubiera agroindustria a través de limitar el tamaño de las propiedades agrícolas, y casi terminando con el sector empresarial agrícola.

Voten por él y él se los va a terminar de acabar.