Manuel Hinds
¿Una nueva fase de la crisis?
Martes, 26 de Mayo de 2009
La crisis mundial que aqueja al mundo desde hace un par de años ha tenido dos etapas hasta ahora.

La primera, que no es considerada como parte de la crisis por mucha gente, comenzó a sentirse a principios de la década, con el aumento sostenido de los precios del petróleo y luego de todos los productos primarios (los que se transan casi en bruto, sin mayor valor agregado, como el café oro, los metales y el petróleo). Esto no se percibió inicialmente como crisis sino como una nivelación de los precios de dichos productos, que habían bajado a niveles muy deprimidos a fines de los años noventa. Por ejemplo, en febrero de 1999 el petróleo llegó a 11.99 dólares, muy por debajo de los precios que había tenido en los años setenta y ochenta. Para enero de 2006, los precios del petróleo ya habían subido muy sustancialmente, alcanzando 65.48 dólares, casi seis veces el precio de 1999.

Como se ve en la gráfica adjunta, el precio del petróleo subió y bajó durante 2006, pero a partir de marzo de 2007 inició una subida casi ininterrumpida que lo llevó a 147 dólares por barril en julio de 2008, cuando comenzó a bajar. Como también se ve en la gráfica, los otros productos primarios (incluyendo los comestibles) también subieron drásticamente desde enero de 2006 a julio de 2008. Este periodo marcó la primera etapa de la crisis, en la que la producción de las economías seguía creciendo pero con un costo cada vez mayor de energía y de comida y otros productos primarios-como metales. Por este comportamiento de los precios, a esta etapa la podemos llamar la de la burbuja.

La segunda etapa de la crisis comenzó a mediados de 2007, con la caída de los precios de la vivienda en Estados Unidos y otros mercados desarrollados, y la crecientes dificultades en los mercados financieros que la acompañaron. Los precios de los productos primarios comenzaron a caer un año después, y cayeron a una gran velocidad mientras bancos y otras instituciones financieras caían en iliquidez e insolvencia en el mundo desarrollado. Al mismo tiempo, la producción real caía en todo el mundo. Esto marcó la segunda etapa de la crisis-una en la que los precios de los productos primarios cayeron al mismo tiempo que caía la producción industrial y de servicios. A esta segunda etapa la podemos llamar la del colapso de la burbuja.

Reaccionando contra esta recesión, los países que emiten monedas internacionales-el dólar, el euro y el yen japonés, que controlan entre los tres más del 75 por ciento de la economía mundial-emitieron enormes cantidades de dinero en los últimos meses. La enorme emisión no ha logrado detener la caída de la producción mundial. La revista británica The Economist estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos caerá en 2.9 por ciento en 2009, mientras que el del área del Euro caerá en 3.7 por ciento y el de Japón en 6.4 por ciento. Sin embargo, la enorme creación monetaria parece estar causando otra vez un aumento en los precios de los productos primarios. Note en la gráfica cómo los precios de dichos productos, especialmente los del petróleo, están volviendo a subir. Si esta tendencia se mantiene, esto inauguraría una tercera etapa en la crisis, en la que los precios de los productos primarios están volviendo a subir aunque la producción industrial que los usa está cayendo, generando una burbuja en medio de una recesión de la producción real. Esto sólo puede anticipar un aumento en la inflación mundial, en todas las monedas. El aumento en el precio del oro de los últimos días (se había estancado por meses) sugiere que los mercados se están moviendo a defenderse de esta inflación.

Esto tendría implicaciones a nivel de ciudadanos individuales y del gobierno. Al nivel individual, la inversión en activos reales-maquinaria, equipo, bienes raíces-es la mejor defensa contra la pérdida del valor del dinero. Al nivel del gobierno, éste debe de tomar en cuenta en sus planes la posibilidad de otro aumento en los precios del petróleo y la comida.