Manuel Hinds
La impunidad de los buseros
Lunes, 26 de Mayo de 2008
Los resultados de las elecciones dependerán de la manera en la que los candidatos y sus partidos demuestren que tienen la voluntad y el valor necesarios para resolver los problemas claves del país.

Pocos problemas tienen la importancia que el creciente costo que la sociedad está pagando por el transporte público. La sociedad paga este costo de dos maneras: directamente, a través del precio del tiquete; indirectamente, a través de los subsidios que eventualmente son cubiertos por los impuestos que la misma gente paga. La discusión del tema se ha centrado en cual será la manera en la que se pagará el costo--es decir, si se va a aumentar el pasaje o se van a aumentar los subsidios--. Esto, por supuesto, asume que no pueden lograrse ganancias de eficiencia que permitan absorber los costos crecientes del petróleo sin aumentar el precio de los tiquetes. La verdad es que las ineficiencias del sistema de buses es tan grande en el país que se pueden absorber los precios actuales del petróleo y aún así disminuir el costo de los tiquetes.

Esto es así porque sobran muchos buses, que hacen que se gasten grandes cantidades de combustible en transportar una cantidad pequeña de personas. Basta con retirar estos buses, por supuesto los más viejos, consolidando la carga de pasajeros en un número que puede ser sólo la tercera parte de los que ahora circulan, para que el costo por pasajero se reduzca drásticamente, permitiendo reducir el costo del tiquete. Además, el retiro de los buses más viejos reduciría el costo de mantenimiento y disminuiría los congestionamientos, reduciendo el costo del combustible y el tiempo gastado por otros vehículos en el tráfico. Más que nada, reducir las muertes que la sociedad sufre por mantener estos buses prehistóricos circulando.

Esto se sabe desde hace años. Hay estudios de empresas serias que lo han demostrado. La pregunta es, ¿por qué no se ha hecho? Hacerlo sería una ganancia enorme para la sociedad. El partido político que lo haga haría un enorme progreso para ganar las elecciones. Pero todos los partidos se van por las ramas en este tema.

Personas envueltas en el tema explican que no se ha hecho porque los dueños de buses incluyen demasiados diputados, alcaldes y políticos de todos los partidos, que no permiten que el problema se resuelva. Esto divide a los políticos en dos categorías: los que tienen buses y los que, por no atreverse a molestar a éstos, prefieren que el pueblo pague por la ineficiencia de los buseros, con mayores precios, o con mayores subsidios.

Este problema ilustra hasta qué punto se han enquistado en nuestro sistema político los que se dedican a lograr ganancias a costa del pueblo. También ilustra la falta de liderato que tenemos para controlarlos, aun cuando contribuyen a agravar uno de los problemas más graves del país. El Presidente Flores demostró que los buseros-políticos no son invencibles; les quitó los subsidios que fueron restituidos en este gobierno. La propaganda no puede resolver este problema. Como dice el pueblo, obras son amores y no buenas razones. Lo que se necesita es liderato. El pueblo recompensaría este liderato enormemente en las elecciones.