Las víctimas del crimen y el discurso del presidente
Jueves 25 de junio de 2009
El presidente Funes hizo muy bien al incorporar el crimen y la violencia dentro de su Plan Anticrisis y en separar a los criminales de su llamado al diálogo y al trabajo conjunto, diciendo entre otras cosas:
“Han visto ustedes que en lo que va del año el crimen organizado y sus aliados, agazapados en las sombras, han elevado su acción criminal con la pretensión de atemorizar al pueblo y de, a partir de este 1 de junio, desafiar al gobierno del cambio… Todos somos hermanos. Pero el crimen organizado no cabe dentro de esa apertura. El crimen organizado, el narcotráfico y los traidores a la Patria que se han aliado a ellos, esos son nuestros enemigos”. A continuación el presidente enumeró una serie de medidas que piensa poner en práctica.
Entre las críticas que se han vertido sobre el Plan que ese día anunció el presidente hay varias que van en el sentido de decir que las medidas anunciadas no son nuevas, que los gobiernos anteriores ya habían aplicado algunas o todas de ellas. Estas críticas olvidan que los salvadoreños no queremos originalidad del gobierno sino efectividad. En contra de lo que creen las personas que todavía no han logrado madurar en la vida, más de lo mismo puede ser bueno, si lo que se repite es bueno. En la vida hay muchas cosas que requieren perseverancia, y el combate contra el crimen es una de ellas. De esta forma, si el presidente logra lo que el pueblo quiere -erradicar la violencia- al pueblo no le importará si lo hizo con medidas que sólo a él se le han ocurrido en la historia o aplicando ideas de sentido común que a cualquiera se le ocurren. El presidente no debería preocuparse por este tipo de críticas. No estamos en secundaria, compitiendo por ser los primeros en dar una respuesta correcta al profesor. Si el presidente encuentra que hay cosas buenas en lo que se estaba haciendo antes de que él llegara, haría bien si las continuara haciendo.
Lo que sí llama la atención en el discurso del presidente es que cuando anunció su actitud con respecto a la violencia y al crimen, él especificó que sus enemigos (y supuestamente los del pueblo salvadoreño) son los miembros del crimen organizado -es decir, los que supuestamente le han declarado la guerra a su gobierno, no los criminales en general. Al plantear el problema de esta manera, el presidente tomó la perspectiva de su gobierno frente a un ataque, no la de las víctimas de los crímenes, a quienes, cuando han perdido un ser querido, o sus bienes, o su honra, o cuando temen subir a un bus porque pueden perecer de cualquier causa violenta, no les importa si el que les hará o les ha hecho daño pertenecen a organizaciones que supuestamente han declarado la guerra al gobierno del presidente Funes o son simplemente criminales individuales. El crimen -todo el crimen- y todos los criminales -todos los criminales- son enemigos jurados del pueblo salvadoreño no porque desafíen a su gobierno sino porque están destruyendo la vida de los ciudadanos salvadoreños.
La identificación equivocada del enemigo no es un detalle. Es una manifestación de una actitud que no por lo común deja de ser corrosiva: la falta de identificación con la víctima en la discusión de los problemas del crimen. Por mucho tiempo, el FMLN ha rehusado tomar esta perspectiva por al menos dos razones poderosas. Primero, porque el partido politizó la tragedia del pueblo salvadoreño, citando las estadísticas del crimen no para derrotarlo sino para culpar al sistema de libertades individuales y democracia de la criminalidad. Para hacer esta acusación, el FMLN tenía que justificar al criminal, diciendo que era criminal porque era pobre -con lo cual le decía a las víctimas que el criminal tenía razón al robarle, violarla o matarla. Segundo, porque el discurso del FMLN ha sido y continúa siendo muy violento, promoviendo la lucha de clases que, en el fondo, ¿no es una justificación para que los jerarcas del partido, que se erigen en representantes del pueblo entero, le arrebaten el fruto de su trabajo a la población del país?
Si el presidente Funes quiere realmente resolver el problema que está agobiando a la población, él tendrá que apartarse de esa visión que el FMLN tradicionalmente ha tenido de la violencia -justificable si la hago yo, injustificable si no la hago yo- y debe tomar la perspectiva de las víctimas. No me cabe duda de que lo hará. El presidente mismo fue víctima de una tragedia terrible, al perder a un hijo por el acto de un criminal individual en la capital de una de las sociedades más ricas del mundo. Ese criminal, ese asesino, organizado o no organizado, es el enemigo. La lucha contra él debe comenzar comprendiendo que nada ni nadie puede justificar sus acciones.