Manuel Hinds
No me defiendas compadre
Domingo, 25 de Enero de 2008
El sábado 24 de enero salió un anuncio en campo pagado en los diarios del país con el nombre “La derrota de Violeta es la prueba definitiva de que Mauricio ganará”, firmado por el “Movimiento de Amigos de Mauricio”. En él, los amigos de Mauricio (Funes) hacen tres afirmaciones.

Primero, reconocen que Mauricio Funes apoyó a Violeta Menjívar -un reconocimiento que no tenían que hacer porque todo el mundo se dio cuenta de lo fuertemente que salió Funes a apoyarla a ella-. Segundo, alegan que si no hubiera sido por la fuerza electoral que Mauricio le brindó a Violeta ella “hubiera tenido un desempeño más bajo aún”. Tercero, alegan que el pueblo de San Salvador votó por Norman Quijano de acuerdo a cinco motivaciones básicas que ellos dicen son iguales a las que el pueblo seguirá para votar por Funes: Votaron por la persona y no por el partido; votaron por un deseo de cambio; votaron para castigar una administración no plenamente satisfactoria; votaron por el candidato que realizó la mejor producción simbólica; y votaron por el candidato que presentó las mejores propuestas.

Es obvio que los amigos de Mauricio están preocupados porque la gente está sacando una conclusión de la elección de Norman Quijano que debilita mucho la imagen endiosada de Mauricio Funes. Si es cierto que Funes es como un Obama, si es cierto que él representa al pueblo, ¿cómo es que Violeta Menjívar perdió a pesar del apoyo enorme que Mauricio Funes le dio? El pueblo ha entendido que Mauricio Funes no es el mago de la política que se había hecho creer sobre la base de encuestas sobalevas. Esta es la conclusión que ellos tratan de desvirtuar en el terriblemente revelador documento que han publicado. La respuesta que dan es que Violeta era tan mala que hubiera perdido por más si Mauricio no le hubiera ayudado.

El documento es terriblemente revelador porque dice que Mauricio Funes apoyó a Violeta Menjívar con toda su fuerza electoral -o al menos con toda la que él creía tener en las semanas anteriores a las elecciones municipales aún sabiendo que la administración de ella había sido “no plenamente satisfactoria” y, peor aún, que Norman Quijano, el candidato contra el que él, Funes, apoyó a Violeta, tenía la “mejor producción simbólica” y “las mejores propuestas”.

¿Y ellos, los amigos de Mauricio, pretenden que nosotros, los ciudadanos salvadoreños, elijamos para presidente a alguien que apoya propuestas que él sabe que no son las mejores para el pueblo sólo porque han sido postuladas por el FMLN? Es decir, ¿quieren que elijamos como presidente a alguien que como algunos diputados en la Asamblea sólo levantan la mano al oír la voz del amo? ¿Ese es Mauricio Funes? ¿Cómo podremos creerle cuando dice que es independiente del FMLN, que él sería el líder si fuera electo presidente, si en algo como esto él no sólo obedece ciegamente a los líderes reales del FMLN sino trata de convencer al pueblo entero de que vote por las peores propuestas para satisfacer a dichos líderes? Si él y sus amigos sabían que las propuestas de Norman eran mejores, ¿por qué no lo dijeron antes de las elecciones?

La pregunta fundamental que surge de este documento es que si Mauricio Funes no nos dijo la verdad allí, ¿cómo sabemos cuando la dirá?