Manuel Hinds
La hijos pródigos
Miércoles, 24 de Diciembre de 2008
A pesar de todas las diferencias que muestran las distintas encuestas sobre los resultados esperados de las elecciones de marzo de 2009 hay algunos elementos que son comunes a todas ellas.

Primero, la fórmula Funes-Sánchez Cerén del FMLN lleva una ventaja sustancial sobre la fórmula Ávila-Zablah de ARENA. Lo que está en duda es el margen de esa ventaja, que varía de encuesta a encuesta y que parece estar en una cifra entre el 7 y el 10 por ciento de los votantes. Segundo, un porcentaje alto de los votantes que dicen simpatizar con ARENA-que no necesariamente son del partido-no planean votar por los candidatos de ese partido.

La gráfica anexa muestra este fenómeno con los datos de una encuesta que permite calcular la magnitud de este fenómeno por mes desde abril de este año. En ella se ve como los candidatos Funes y Sánchez Cerén han controlado un número de votos que es mayor que el de todos los simpatizantes del FMLN por un margen que es equivalente a un dos por ciento de los encuestados; por otro lado, también se ve cómo las intenciones de voto por el candidato Ávila han sido consistentemente menores que las simpatías su partido y cómo esa diferencia, que había ido disminuyendo, volvió a acentuarse desde hace un par de meses. De acuerdo a la encuesta referida, a diciembre, la ventaja de Funes-Sánchez Cerén sobre Ávila-Zablah estaba en 7.3 por ciento de los votantes; de acuerdo a la misma encuesta, la gente que simpatiza por ARENA que dice que no va a votar por Ávila-Zablah suma un 8 por ciento de la población. Otras encuestas muestran resultados similares. Funes lleva ventaja porque ha tomado la bandera de moderación que siempre fue de ARENA. No importa si usted cree que él no es sincero al hacerlo; eso es lo que está haciendo. Esto sugiere que Ávila-Zablah podrían ganar con sólo recuperar el voto que ahora están perdiendo dentro de los simpatizantes de su propio partido. ARENA ha entrado en una etapa en la que se avergüenza de ser ARENA, quisiera ser otro partido, quisiera distanciarse de la gente que lo apoyó como partido moderado-cuando no era populista, ni izquierdista de última hora, y estaba basado en una capacidad seria para gobernar-. Puede derrotar a Funes con sólo que regrese a sus orígenes, que le dieron cuatro victorias presidenciales al hilo.