El paralelismo del gobierno y el gobierno paralelo
Jueves 24 de septiembre de 2009
El presente gobierno subió al poder basado en una campaña ambigua basada en dos mensajes electorales paralelos.
El FMLN mantenía las rígidas posiciones ideológicas del Partido Comunista mientras que el candidato, el ahora Presidente Mauricio Funes, hablaba de posiciones mucho más moderadas, proponiendo un "cambio seguro" que daba a la población tranquilidad de que no iba a caer en los fanatismos del FMLN. El tener dos posiciones electorales paralelas tenía dos grandes ventajas.
La primera era que le permitía al FMLN quedar bien con Dios y con el diablo. La segunda era que permitía pintar al candidato como a un Quijote salvadoreño engarzado en una lucha romántica contra la maquinaria antediluviana del FMLN. El paralelismo del mensaje funcionó durante las elecciones. Funes fue electo.
Uno podría haber creído que el paralelismo desaparecería en el poder. Sorprendentemente, se ha mantenido-están los funcionarios del presidente y los del partido, y cada cosa que el gobierno hace se explica diciendo "esto lo hicieron los del partido" o "esto lo hicieron los amigos de Funes".
El gobierno ha hablado también de crear organizaciones paralelas a las gremiales del sector privado y a las de cualquier otro sector que pueda oponerse al gobierno.
El gobierno dio un gran avance en su enfoque paralelo con el incidente del avión venezolano que aterrizó en Comalapa sin permiso y con Manuel Zelaya adentro: ha comenzado a disparar dos versiones del mismo hecho.
Ya no es que esto lo hizo una parte del gobierno y esto lo hizo la otra, sino que esto sucedió y esto no sucedió al mismo tiempo. Hay una versión institucional-las autoridades cumplieron con la ley, se le denegó la solicitud de aterrizaje porque no se insertaba dentro de ninguna de las razones por las cuales se puede autorizar un aterrizaje de emergencia, el gobierno salvadoreño le impuso una multa de 30 mil dólares al piloto.
Eso dejó satisfechos a los partidarios de la institucionalidad dentro del país y, de paso, a los europeos (esta versión se le dio a El País de España). Pero luego salió la otra versión-las autoridades autorizaron el aterrizaje, adentro del avión había grandes amigos, no se les cobró ninguna multa.
En ambas versiones se menciona que a encontrar al avión llegó una larga caravana de autos oficiales, encabezados por el Diputado Sigfrido Reyes, quien se apresuró a tener una reunión con Manuel Zelaya y otros ocupantes del avión.
Todo esto parece la última genialidad de las comunicaciones políticas-el manejar dos países paralelos, dando atol con el dedo a ambos lados. Pero el gobierno no debería de entusiasmarse tanto con esta genialidad porque en el juego puede fácilmente convertirse de cazador en presa.
En medio de tanta ambigüedad, en medio de tantas opiniones y noticias paralelas y ahora en medio de hechos paralelos, está emergiendo un gobierno paralelo. Y no está emergiendo por casualidad.
El FMLN ha perfeccionado tanto el arte del paralelismo que hasta ha ido posicionando a una figura de sus filas como el verdadero presidente del país. Poco a poco, cuando la gente quiere saber la reacción del gobierno a algo, tornan a preguntar no sólo a Mauricio Funes sino también a Sigfrido Reyes-que es la cabeza de ese gobierno paralelo que está emergiendo. Subliminalmente, la imagen del poder se ha ido moviendo hacia él.
En el caso del avión, él fue el que legitimó el aterrizaje, él fue el que arribó al aeropuerto para una reunión de política exterior en la que no participaron ni el otro presidente ni el Ministro de Relaciones Exteriores.
En las cosas que considera importantes, este nuevo gobierno no consulta, no declara, no discute-sólo actúa, sólo toma decisiones. Y cuando cuentan que se han saltado la institucionalidad del país, parecen estar diciendo "¿Y qué?"
Puede ser que esto no sea así. Es tarea del Presidente Funes el aclararlo si no lo es-y debe hacerlo no con palabras sino con hechos, con acciones apegadas a la institucionalidad del país. Porque lo que nos interesa a los ciudadanos no es si el que manda es Mauricio Funes o Sigfrido Reyes y el partido-el que manda y debe mandar es el pueblo.
Lo que nos interesa es que funcionen las instituciones del estado y que haya transparencia en la manera en la que el gobierno está cumpliendo con los mandatos que el pueblo mismo le ha dado.
El permitir que emerja una competencia al poder presidencial legalmente establecido, el permitir que emerja un gobierno paralelo que suplanta impunemente al formal en acciones que constitucionalmente son de éste último sería el primer paso hacia la anarquía que tanto aprovechan los dictadores para establecer sus tiranías.