Manuel Hinds
Inestabilidad mundial, Madoff y la fuga de capitales
Lunes, 22 de Diciembre de 2008
Uno de los temas que se escucha con más frecuencia en los círculos navideños es la posibilidad de que haya una fuga de capitales muy fuerte en los días inmediatamente antes o inmediatamente después de las elecciones.

Un chequeo de la situación de los depósitos del sistema muestra que si es que ha salido dinero, es muy poco (hasta octubre, los depósitos seguían creciendo, aunque a una tasa menor que al principio del año). La explicación de esta calma puede estar en los riesgos crecientes de invertir en el extranjero, que parecen ser más altos que los de hacerlo aquí. Estos riesgos incluyen los siguientes.

El riesgo de la inflación mundial. Los bancos centrales de todos los países claves del mundo-incluyendo la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central de Europa y el Banco de Inglaterra-han inundado el mundo con liquidez en un esfuerzo para evitar que colapsen los sistemas financieros mundiales. Las cantidades de dinero creadas serían suficientes para generar altísimas tasas de inflación en todo el globo. Esto no ha pasado porque los bancos y las personas prefieren tener su dinero líquido y en vez de invertirlo en préstamos o proyectos lo están usando para comprar bonos del tesoro de los países desarrollados, principalmente de Estados Unidos. Va a haber un momento, sin embargo, en el que el miedo de la gente se disipe y van a comenzar a comprar activos reales-casas, edificios, tierra, maquinaria-y en ese momento la inflación crecerá muy rápidamente si los bancos centrales no reaccionan y retiran la liquidez más rápidamente todavía. En ese momento los que estén muy líquidos van a perder parte del poder adquisitivo de su dinero. El Salvador, al igual que todos los países del mundo, sufriría los efectos de esta reversión de las tendencias actuales. Pero es más fácil saber en lo que se está invirtiendo cuando se hace en El Salvador que cuando se hace, ahora, en Estados Unidos o Europa. Basta ver lo que está pasando en los mercados internacionales.

Los riesgos de los mercados internacionales. A nadie se le escapan las pérdidas enormes que han sufrido las personas que tenían su dinero depositado en Wall Street o las angustias que han sufrido los que han visto sus bancos yéndose al tacho de la basura. Empresas que fueron emblemas de seguridad como las productoras de automóviles están al borde de la quiebra. El riesgo se ha vuelto peor al emerger casos de estafa como el de Madoff.

El golpe de Madoff. El 11 de diciembre Bernard Madoff, dueño y fundador de Bernard L. Madoff Investment Securities LLC, ex- presidente de la junta directiva de la bolsa electrónica NASDAQ, la más grande del mundo, llamó a sus hijos Andrew y Mark, que tenían puestos altos en sus empresas, y les confesó con toda naturalidad que la enorme empresa que era la fuente de sus riquezas era una gigantesca estafa-un esquema de Ponzi, para ser exactos-.

Un esquema de Ponzi promete el pago de grandes tasas de rendimiento (intereses o utilidades) usando el dinero de nuevos clientes para pagar los rendimientos de los viejos. Por supuesto, este esquema puede funcionar solo si los depósitos están creciendo más rápidamente que el rendimiento ofrecido porque no hay ninguna inversión que produzca los rendimientos-el dinero de unos se usa para pagar a los otros-. Madoff logró mantener su esquema Ponzi por casi cincuenta años porque, ofreciendo un rendimiento uniforme de cerca de 10 por ciento, y pagándolo en efectivo cuando la gente quería su dinero de vuelta, logró la confianza de sus clientes. En el proceso su empresa quemó más de 50 mil millones de dólares-parte de lo cual él se robó para vivir como un supermillonario neoyorquino, parte pagado a unos con la plata de otros, la cantidad entera perdida irremisiblemente-. Entre las víctimas había enormes bancos europeos como el Santander que, de acuerdo a Bloomberg, perdió 3,100 millones de dólares y el Bank Medici AG, que perdió 2,100 millones de dólares.

Es un mundo peligroso el de allá afuera. En estos días, el mercado salvadoreño, más pequeño y más sencillo, se ve más seguro que los internacionales, tan llenos de incertidumbre. Tenga cuidado.