Manuel Hinds
La situación fiscal
Martes 21 de abril de 2009
Por muchos años el FMLN no aprobó ningún crédito a los gobiernos anteriores alegando que la deuda del país era excesiva.

Últimamente el gobierno ha dado señales que normalmente son de una situación fiscal grave --como el dejar de pagar subsidios a empresas eléctricas y de buses aduciendo falta de efectivo--. Esto ha dado pie para que mucha gente crea que realmente el gobierno está quebrado.

¿Qué tan cierto es esto? ¿Están realmente en crisis las finanzas del gobierno? Si la respuesta a estas preguntas fuera positiva, si las acusaciones del FMLN hubieran sido ciertas, el nuevo gobierno del FMLN no podría pedir a la Asamblea más créditos, ya que tendría que reducir los saldos de deuda que existen ahora --generando superávits fiscales para reducir dichos saldos a niveles razonables en vez de hacer inversiones--.

Es decir, el FMLN se encuentra en la irónica situación en la que o reconoce que la situación de la deuda que está heredando del gobierno actual es saludable o renuncia a solicitar préstamos para hacer obra.

Una simple mirada a la gráfica adjunta demuestra que la deuda no es excesiva. Al contrario, el gobierno central se encuentra en una situación financiera bastante holgada: su deuda al final de 2008 equivalía a 33 por ciento del PIB.

Este porcentaje es bastante más bajo que lo aceptable (en 2007, antes de la crisis, la deuda de Francia era de 55 por ciento del PIB, la de Alemania 57 por ciento, la de Estados Unidos 48 por ciento).

Manuel HindsLa deuda de El Salvador en 2008 también era más baja que lo que era en 2006 en El Salvador mismo (37.5 por ciento) y en 2007 (34.5 por ciento).

En realidad, el país podría incrementar su deuda sustancialmente y todavía estar dentro de los límites prudentes de endeudamiento.

Al nivel actual del PIB, el cociente de deuda del gobierno central al PIB todavía sería moderado si fuera de 40 por ciento, lo cual equivaldría a una deuda de 1,500 millones de dólares más que la actual. Si el PIB aumenta en los años siguientes, el margen para endeudarse sería mayor.

Hay gente que piensa que un porcentaje demasiado alto de la deuda está en créditos de menos de un año de vencimiento --principalmente contenidos en las Letras de Tesorería (LETES)--. Esta deuda está incluida en la deuda total que ya hemos cuantificado. Es especial porque es exigible en muy corto plazo y por tanto afecta directamente la situación financiera inmediata.

Este es un tema que no hay que exagerar tampoco. De acuerdo al Banco Central, el saldo de los LETES a Febrero de 2009 era de $473 millones. Ciertamente, el gobierno ha adquirido otras obligaciones que no han sido documentadas en las cifras del Banco Central --principalmente los subsidios adeudados a las empresas distribuidoras de electricidad y a las de buses--.

Si estimamos que dichas obligaciones suman $200 millones, el total de la deuda de corto plazo sería de $673 millones. Este monto de obligaciones, aunque considerable, no es extraordinario. El año 2001 se cerró con una cantidad casi igual, $670 millones de LETES.

Esta cantidad se convirtió en deuda de largo plazo en 2002 a través de emisiones de bonos internacionales, de tal forma que al final de dicho año el saldo de LETES era cero.

Note que financiar a largo plazo la deuda que actualmente está a corto plazo no aumentaría la deuda total del país (sólo la convertiría de corto a largo plazo), de modo que la capacidad de endeudamiento adicional del país podría usarse para financiar el déficit fiscal del resto de 2009, que con la caída en los ingresos tributarios debería de andar entre $400 y $500 millones (entre 1.8 y 2.3 por ciento del PIB de 2008).

Estos simples cálculos muestran que no es cierto que el gobierno saliente esté entregando el fisco en una situación desastrosa.

Los problemas de pagos se generaron por problemas técnicos (principalmente falta de previsión financiera, falta de liderato y coordinación de la hacienda pública y deficiencias en el manejo de efectivo), no por insolvencia.

Esto no quiere decir que la situación fiscal sea fácil. El acceso a financiamiento es más difícil que en 2001 y hay que financiar también el déficit de caja de 2009 en un momento en el que los ingresos fiscales están disminuyendo. Pero es una situación manejable si se aborda con prudencia, serenidad y conocimientos técnicos.