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Un catarro mal cuidado
Viernes, 19 de Septiembre de 2008
Uno de los problemas de hablar siempre con exageraciones negativas, como hay una tendencia a hacerlo en El Salvador, es que cuando hay un problema de verdad no se reconoce porque todo el mundo está acostumbrado a decir que todo está pésimo tomándose un trago los viernes en la noche.
Si usted no oye en un viernes en la noche que El Salvador es el peor lugar del universo, eso será seña segura de que está entre extranjeros. En nuestro ambiente, cuando uno menciona que hay un problema de verdad, nadie le hace caso. Eso es lo que está pasando con la necesidad de refinanciar el vencimiento de 653 millones de dólares en bonos que se dará en el año 2011. Además de que es un problema real, que requiere de soluciones reales, no de pajas habladas en viernes en la noche, este problema tiene dos características que vuelven casi imposible que los políticos le presten atención. El primero es que no es un problema muy serio. En circunstancias normales debería de ser facilísimo resolverlo con la emisión de esa cantidad en bonos nuevos, que serían comprados en los mercados internacionales sin mayor problema porque, hasta ahora, el país sigue gozando de los beneficios de estar bien clasificado en dichos mercados (como “grado de inversión”). Acostumbrados a que el país ha tenido una posición fiscal sólida desde la gestión del Presidente Cristiani, los políticos no le prestan mayor atención a las necesidades de efectivo del gobierno. La otra razón por la que nadie le presta verdadera atención al problema es que el vencimiento es hasta el 2011, en un medio en el que los políticos piensan que el otro año es el futuro lejano. En este ambiente, pareciera que los políticos tienen razón en posponer un problema que es bien manejable ahora y que se presentará hasta dentro de tres años. Esto no es así, sin embargo, porque el problema puede complicarse gravemente, de la misma manera que un catarro mal cuidado puede convertirse en pulmonía y llevar a la tumba, o que una herida pequeña mal lavada puede matar por infección. La verdad es que, si entendieran la magnitud que puede tomar el problema, debería haber tres interesados en que el refinanciamiento de esta deuda se arregle desde ya. El primero y más interesado debería de ser, paradójicamente, el gobierno actual, que ya no estará en el gobierno para cuando los bonos se venzan. La razón es que esos vencimientos están en la visión de todos los potenciales financistas de la deuda salvadoreña desde este momento, convirtiéndose en una barrera para financiar ahora al país en la medida en la que haya dudas de que el país podrá hacer el refinanciamiento en el 2011. Es decir, para este gobierno será cada vez más difícil, si no imposible, conseguir financiamiento para terminar de financiar el presupuesto actual y lo que le toque del siguiente porque los financistas huyen de los prestatarios que en el futuro pueden entrar en una crisis de iliquidez. Como cualquier financista puede explicarle, cuando todos los financistas piensan igual causan la quiebra de cualquier prestatario (y, sí, los países pueden quebrar, con consecuencias terribles para sus gobiernos). Por supuesto, el gobierno puede pensar que en cualquier momento puede negociar el financiamiento necesario si es que lo necesita. Esto ignora lo que está pasando en los mercados financieros mundiales. El crédito que todavía podría conseguirse ahora podría ya no estar disponible mañana. Instituciones que ahora gozan de adecuada liquidez, como el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) pueden verse restringidos en su capacidad financiera precisamente cuando el gobierno salvadoreño las buscara. El Presidente Saca no querrá pasar a la historia como el que salió en medio de una crisis fiscal en la que el gobierno no podría pagar sus cuentas-algo que ya ha estado sucediendo con los subsidios de la electricidad y del gas, entre otros ejemplos de atrasos de caja que ha estado sufriendo el gobierno recientemente-. Si no arregla el problema del refinanciamiento del 2011, las probabilidades de que este gobierno pueda financiar los gastos que le quedan son muy bajas. Y los problemas causados por una crisis fiscal en la que el gobierno no puede pagar sus cuentas no se quedan en los libros de contabilidad. Se convierten en graves conflictos políticos a nivel de la calle. Todos los candidatos a la presidencia, y particularmente los dos de los partidos mayoritarios, también deberían estar interesados en asegurar el refinanciamiento en este momento, ya que no se sabe quién va a ganar las elecciones, y cualquiera de ellos podría ser el que tenga que enfrentar este problema. Hay que tocar a las puertas financieras cuando todavía no les han echado llave. La quiebra de Lehman Brothers y otras quiebras que pueden venir irán cerrando con llave cada vez más puertas. El que tenga ojos que vea. |