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La recuperación económica, la seguridad y la integración centroamericana
Lunes, 19 de julio de 2010
La realidad parece estar forzando cada vez más la discusión de los problemas de la región como un todo en vez de hacerlo separadamente, país por país. Por supuesto, siempre ha habido razones para buscar la integración, y se han logrado muchos éxitos en este sentido. Exceptuando a Europa, Centro América es la región en el mundo que ha logrado integrarse más en términos económicos.
El resultado, sin embargo, no es muy sensacional, ya que se parece más a una integración nacional que a una internacional. Como se ve en la tabla adjunta, las economías centroamericanas todas juntas son un poco más pequeñas que Perú en términos de su Producto Interno Bruto (PIB) expresado en dólares corrientes. Si Centro América fuera un país, sería el octavo más grande de los 14 países que tendría Latinoamérica. Sería menos que la mitad de Colombia. Esto es suficiente razón para buscar una mayor integración de la región en un mundo globalizado en el que todos competimos para atraer inversión local y extranjera. Tanto los Estados Unidos como Europa hicieron bien claro que no tenían interés en los países individuales sino en todos juntos para negociar un tratado de libre comercio. Esta posición refleja la de los inversionistas individuales que operan en los mercados internacionales, en los que debemos insertarnos para lograr el desarrollo. Pero ahora hay dos razones más apremiantes para enfrentar los problemas de la región en conjunto en vez de hacerlo individualmente, de país en país -los problemas asociados a la inseguridad de la región y su impacto en las perspectivas de desarrollo de la región. Estos problemas no sólo son comunes a todos los países de la región sino que también están interrelacionados- la existencia de inseguridad en uno de nuestros países afecta negativamente la seguridad, y por tanto, el ambiente de inversión, de todos sus vecinos. Hay por lo menos tres dimensiones en los problemas de inseguridad en Centro América. La primera es la relacionada con desastres naturales-temblores, huracanes y similares, de los que no se salva ninguno de nuestros países. La segunda es la inseguridad ciudadana, causada por los altos niveles de crimen que existen en varios países del área y que amenazan con contaminar a los otros, como extensión de la criminalidad local y como consecuencia de las redes de narcotráfico que están expandiéndose rápidamente en la región. La tercera es la inseguridad política que existe en varios países de la región, en los que la amenaza de futuras expropiaciones es una realidad que deprime la inversión en esos países y que puede deprimirla en la región entera, precisamente por lo cercanamente que están integradas nuestras economías y sociedades. Inversionistas que pueden interesarse en la región pueden perder totalmente el interés si una quinta parte, o dos o tres o cuatro quintas partes se encaminan por rutas políticas que llevan a las expropiaciones y al control absoluto del estado sobre la economía.
Estas tres inseguridades restringen el crecimiento de la región, haciéndola que se desarrolle menos que su capacidad de hacerlo. El retorno a la seguridad requiere de acciones de largo plazo que naturalmente tardan en dar resultados. Las promesas de no expropiar, no pueden tener credibilidad en el corto plazo si han sido recientemente acompañadas por promesas de sí expropiar o de establecer un régimen como el socialismo del Siglo XXI o el comunismo cubano que naturalmente tienden a eliminar la empresa privada o la eliminan del todo. Las defensas contra los desastres naturales -bordas en los ríos, canalizaciones de aguas turbulentas, mejoras a las construcciones- también tardan mucho tiempo en lograrse. Por supuesto, las empresas pueden asegurarse contra pérdidas en desastres naturales, pero hay otras pérdidas que pueden ser muy grandes como consecuencia del desorden civil que puede seguir a uno de estos desastres. Lo mismo pasa con el combate al crimen: el nivel de criminalidad de la región es tan alto que aún si comienza a reducirse tardará tiempo en bajarla a niveles razonables. Pero, por otro lado, la región necesita urgentemente la inversión que sus inseguridades ahuyentan. En esta situación, los países centroamericanos podrían pensar en utilizar al máximo la posibilidad de crear seguros contra estos riesgos, utilizando facilidades ya existentes como la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial, que asegura contra expropiaciones, guerra y disturbios civiles, rompimiento de contratos y la falta de pago de obligaciones financieras soberanas. Hay compañías de seguros y bancos internacionales que pueden asegurar gobiernos contra desastres naturales. Estados Unidos también tiene una agencia que puede ayudar en este tema, la Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (OPIC). Lógicamente, el sistema ganaría mucho al cubrir la región entera. Sería más barato como siempre lo es un sistema de seguros mientras más grande es la cartera asegurada. El proceso mismo de crear el sistema de seguros ayudaría mucho a mejorar el ambiente de las inversiones y a acelerar la recuperación de la crisis y el desarrollo económico de largo plazo. Este puede ser uno de los temas discutidos en la cumbre de presidentes que se realizará a partir de hoy en San Salvador con participación de altos personeros del Banco Mundial. |