Manuel Hinds
La pobreza urbana y las quebradas
Jueves, 18 de Septiembre de 2008
Los candidatos de ARENA a la presidencia de la república y a la alcaldía de San Salvador recientemente presentaron una propuesta que si se desarrolla en todas sus dimensiones y se empaqueta bien puede convertirse en uno de los ejes principales en la eliminación de la pobreza urbana en el país: la recuperación de las quebradas de San Salvador.

La propuesta ha sido articulada en términos de convertirlas en parques, lo cual obviamente mejoraría el ambiente para las personas que viven cerca de alguna quebrada. Esto, aunque beneficiaría a prácticamente todas las personas que habitan San Salvador (nadie vive lejos de alguna quebrada), subestima el potencial de la idea, que es enorme si se convierte en un eje para la eliminación de la pobreza urbana en el país. La idea tiene al menos dos grades dimensiones de desarrollo. Una es la de volver útiles terrenos insalubres y en riesgo perpetuo de ser víctimas de deslaves, terremotos e inundaciones. La otra dimensión de los beneficios del proyecto sería la provisión de soluciones habitacionales para las personas que ahora habitan estos terrenos, una actividad que se puede convertir en el eje de una estrategia para combatir la pobreza urbana en el lugar de máxima concentración de ésta, el área de San Salvador.

Con respecto a la primera dimensión, la propuesta ahora es convertir las quebradas en parques. Esta propuesta puede complementarse añadiendo vías rápidas de comunicación, que mejorarían enormemente el tráfico de la ciudad. El uso de quebradas para construir vías de comunicación y parques es una idea que se ha aplicado exitosamente en varias ciudades en el mundo. Un ejemplo muy positivo es Rock Creek Park en Washington, que esparce áreas verdes y una carretera por una gran parte de la ciudad. Adicionalmente, parte de la tierra rescatada puede usarse para proveer todos o buena parte de los fondos necesarios para llevar a cabo el proyecto, financiándolo de la misma forma que se ha usado en muchísimos proyectos de recuperación urbana en Estados Unidos y Europa: vendiendo una parte de la tierra rescatada. El candidato Rodrigo Ávila dijo que estimaba el costo de las obras para convertir las quebradas en parques en 150 millones de dólares. A 200 dólares la vara en lugares de alta demanda, esto podría pagarse vendiendo 75 manzanas de la tierra rescatada. Esto representaría una parte pequeña de todos los terrenos que se recuperarían.

La segunda dimensión-el diseño de las soluciones habitacionales para la gente que ahora vive en las quebradas-necesita una definición de la estrategia que se seguiría para reubicar a estas personas.

Este es uno de muy pocos proyectos en los que ganaría toda la sociedad porque las quebradas y los tugurios que las ocupan son un mal social que rebaja el nivel de vida de los que viven allí, de sus vecinos y de la sociedad entera y que amenaza con causar algún día una tragedia espantosa por el gran número de personas que viven en las peligrosas laderas de las quebradas. Resolver este problema representaría un avance enorme y concreto en la lucha contra la pobreza urbana.