Manuel Hinds
La competitividad y los ingresos tributarios
Martes, 18 de Agosto de 2009
El gobierno está estudiando medidas para aumentar los ingresos tributarios con dos objetivos en mente: contrarrestar la declinación en dichos ingresos que se ha estado dando desde Septiembre de 2008 y, en el plazo más largo, aumentar los recursos disponibles para el gobierno por sobre las tendencias históricas en la recaudación tributaria.

En un artículo anterior hablé del peligro de engañarse en el diseño de políticas creyendo que hay causas y efectos en lo que son puras casualidades, citando como ejemplo la idea que el aumento en los ingresos tributarios de los últimos años se debió a la reforma tributaria de 2004-2005 cuando todo indica que dicho aumento fue el fruto de la casualidad. En dicho artículo mostré cómo los ingresos tributarios mensuales estuvieron relacionados con la factura petrolera de acuerdo a una relación bien definida desde 1999 a 2009, de tal forma que los primeros aumentaban al aumentar la segunda, sin que haya habido ningún aumento que pudiera ser atribuido a una reforma fiscal.

En este artículo muestro el mismo punto desde otra perspectiva-la del tiempo. La gráfica A muestra dos curvas: la azul muestra los ingresos tributarios que se recaudaron desde 2003 a junio de 2009, y la roja muestra la proyección de dichos ingresos hecha sobre la base de la factura petrolera (usando la misma relación usada en el artículo anterior). Si la reforma tributaria hubiera sido la causa de algún incremento en la recaudación, lo que se vería sería un salto en la línea azul que la separaría de la roja en el momento de la reforma tributaria. El lector puede ver claramente que no se ve ningún salto ni en ese momento ni después. Note además que la factura petrolera no sólo predice el aumento en la recaudación cuando los precios estaban subiendo sino también la caída cuando estos precios cayeron.

Como explicaba en el artículo anterior, la relación entre la factura petrolera y los ingresos fiscales no sólo es directa-al subir los precios del petróleo, subieron los impuestos pagados por el petróleo, y viceversa-sino también es indirecta. La factura petrolera representa también muchas otras variables que acompañaron al boom de 2003-2008 y que también ayudaron a incrementar los ingresos tributarios. Como estos dos efectos se dieron en toda Latinoamérica, los ingresos fiscales aumentaron como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), aunque no hubo ninguna reforma fiscal en la mayor parte de ellos. Esto más, como se ve en la gráfica B, la mayor parte de ellos, y el promedio de ellos, tuvieron aumentos más grandes en su recaudación como porcentaje del PIB sin reforma que El Salvador con reforma.

Las gráficas de este artículo confirman la conclusión del anterior: el aumento de los ingresos tributarios no se debió a la reforma tributaria sino a un fenómeno general que hizo que subieran en toda Latinoamérica al mismo tiempo y que están haciendo que bajen en toda la región al mismo tiempo también ahora que los precios del petróleo están bajando. Esto es importante porque la filosofía de la reforma estaba basada en complicados trámites y procesos de control que complicaron mucho el quehacer del sector privado sin que, como se ve en estas gráficas, se haya logrado una mayor recaudación que la que ya venían en las tendencias capturadas en la factura petrolera-no sólo aquí sino en toda Latinoamérica.

El buscar aumentar los ingresos a través de más trámites y complicaciones no sólo no es efectivo-también reduce la competitividad del país. Tal y como anoté en el artículo anterior, El Salvador cayó 26 puestos en el ranking de competitividad mundial en los últimos cinco años como resultado de estos y otros síntomas de descuido de la eficiencia del país. Complicar más el sistema tributario nos haría caer más aún. Si esto pasa, la administración actual va a descubrir, demasiado tarde ya, que el gobierno sólo puede ser tan solvente como lo es la economía que paga los impuestos, y que ahogar la economía en trámites y complicaciones es lo mismo que matar la gallina de los huevos de oro-sin que se logre sacar más impuestos que lo que las tendencias de largo plazo ya dictan.