El fin del socialismo del siglo XXI
Viernes 17 de octubre de 2008
El socialismo del Siglo XXI ha sido una ideología mercantilizada, ya que su fortaleza ha dependido de la habilidad de su líder máximo, el presidente Hugo Chávez de Venezuela, de comprar voluntades con los dólares producidos por los altos precios del petróleo de los últimos años.
Para consternación de los que se acostumbraron a tener una renta a cambio de decir y hacer cosas que le convenían a Chávez, o que alimentaban su egolatría, él está perdiendo esta habilidad rápidamente debido a la precipitada caída en los precios del petróleo, que ayer en la tarde estaban en 72.90 dólares por barril, a la mitad del récord que alcanzaron en julio, 147 dólares por barril. La tendencia es a que bajen todavía más, ya que ha bajado la demanda y los inventarios están bien altos en los países consumidores principales.
La gráfica adjunta muestra los efectos de las subidas y bajadas en los precios del petróleo en el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela medido en dólares: cuando los primeros suben, el segundo sube, y al revés.
Esto indica que la caída de los precios va a causar como mínimo una desaceleración de la economía y muy probablemente una contracción de ella. La gráfica muestra como la disminución de los precios de 2001 a 2002 causó caídas muy fuertes en el PIB, de 24.4 por ciento en 2002 y de 10.1 por ciento en 2003.
Este es el mismo efecto que puede esperarse en el futuro inmediato, y peor ahora porque ahora Venezuela tiene gastos que antes no tenía, relacionados precisamente con la compra de voluntades para satisfacer las ambiciones y la vanidad del presidente Chávez. Para tener una idea de una parte de estos gastos, Venezuela tiene ahora un saldo de cuentas, muy probablemente incobrables, de 10,000 millones de dólares que ha prestado a través de Alba petróleos a 16 países extranjeros.
Esa cuenta aumenta al ritmo de casi 4,000 millones de dólares al año a los precios corrientes del petróleo. Chávez no podrá seguir regalando este dinero a países extranjeros, mucho menos comprando políticos en esos países, si su casa se está quemando y su economía está cayendo.
Siguiendo la lógica triste en la que ha vivido, la de corromper para avanzar políticamente, el Socialismo del Siglo XXI colapsará al faltarle el combustible que lo ha movido-el dólar que tanto dice despreciar-.
Sin ese combustible, se terminan tanto este movimiento, que de ideología no tenía nada, como su líder, que gastó billones de dólares que pertenecían a los pobres de su país para financiar un culto vergonzoso a su personalidad.