Manuel Hinds
Matando la gallina de los huevos de oro
Miércoles, 17 de Septiembre de 2008
Hay viejas fábulas que se repiten incesantemente a través de los siglos. Una de ellas es la de los codiciosos matando la gallina de los huevos de oro.

Como todo el mundo sabe, la fábula cuenta la historia de una pareja que tenía una gallina (en inglés es una gansa) que cada mañana ponía un huevo de oro, con lo cual se estaban haciendo ricos. La codicia de la pareja aumentó con su riqueza y sintieron que un huevo de oro por día era muy poco. Pensaron que la gallina tendría todos los huevos adentro de ella, la mataron para sacárselos. Adentro no había huevos, sino sólo el aparato para hacerlos. El resultado fue que la pareja destruyó el mecanismo que la estaba haciendo rica por su codicia.

El ejemplo más reciente de este tipo de comportamiento es el de los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que manejan un oligopolio de la comercialización del petróleo, manipulando la producción para mantener los precios altos o aumentarlos. En los últimos años la codicia de la O PEP llevó los precios a niveles tan altos que desencadenaron procesos que están llevando a una brusca y sostenida disminución en la demanda por el petróleo que va en contra de los intereses de largo plazo de los países de la OPEP, ya que amenaza con disminuir sus ingresos futuros con respecto a lo que hubieran sido si no hubieran abusado tanto de su poder para manipular los precios. Estos procesos por supuesto incluyen la disminución de la demanda como resultado de caída de la tasa de crecimiento de la economía mundial, en gran parte atribuible a los precios excesivos del petróleo. En circunstancias normales, hubiera podido esperarse que dicha disminución se recuperaría al recuperar la economía mundial su crecimiento.

El abuso de la OPEP; sin embargo, fue tan grotesco que abrieron los ojos del mundo entero a los peligros de depender del petróleo. La decisión de independizar al mundo de la OPEP se ha traducido en un esfuerzo tecnológico sin precedentes en todas las economías desarrolladas del mundo, con el fin de que la demanda por petróleo vaya bajando continuamente, aunque las economías estén creciendo.

El resultado ha sido que el precio del petróleo ha seguido cayendo aunque la OPEP decidió la semana pasada cortar la producción en 520 mil barriles diarios, aunque las refinerías del Golfo de México en Estados Unidos se cerraron como consecuencia del huracán Ike y aunque los guerrilleros de Nigeria han seguido atacando los oleoductos en ese país. Como se ve en la gráfica adjunta, la caída del precio es casi vertical. El precio del petróleo en Brent el 15 de septiembre para entrega en octubre estaba ya en 92 dólares, muy abajo del récord de 147 dólares del 11 de Julio. El presidente Hugo Chávez, de Venezuela, que ha sido uno de los que más han presionado para rebajar la producción de petróleo para subir su precio, debe estar teniendo escalofríos. E igual deberían estar teniéndolos los que depeden de su dinero para hacer política en Latinoamérica.