Manuel Hinds
El estado del mercado electoral
Viernes, 15 de agosto de 2008
¿Qué tanto han logrado trascender los candidatos la necesidad de unir a sus propios partidos para poder tirarse a la captura de los que no tienen preferencia por ningún partido?

La gráfica siguiente, basada en la última encuesta de Borge y Asociados contesta la pregunta. Muestra cuatro columnas para cada partido: los que planean votar por Ávila, los que planean hacerlo por Funes, los que planean no votar y los que todavía no saben o no responden. Se muestran dos partidos -ARENA y FMLN- y la suma de los que prefieren otro partido, no tienen partido de preferencia, y no saben o no responden qué partido prefieren. Por ejemplo, estos últimos incluyen un 1.2% de los votantes que planea votar por Ávila, un 1.3% por Funes, un 3.1% planea no votar y el 17.4% no sabe todavía o no responde. La suma de los porcentajes de todas las columnas en los dos partidos y los que no no tienen partidos suma el 100% de los votantes potenciales del país. Note lo siguiente: En ambos partidos hay una proporción significativa que todavía no ha decidido votar por el candidato de su propio partido.
El porcentaje de votantes que Ávila puede ganar al unir a su partido es mayor que el que puede ganar Funes (7.2 contra 5.3%).

Funes no le lleva a Ávila ventaja entre los que no son simpatizantes de algún partido (1.3 contra 1.2% es lo mismo estadísticamente). Esto sugiere que, hasta este momento, la diferencia entre los dos candidatos ha sido determinada por su habilidad de ganar los votos de sus propios partidos. La ventaja de Funes se esfumaría casi por entero si Ávila unifica de verdad a su partido, lo cual debería ser fácil conforme la campaña avance.

El territorio de los no simpatizantes de algún partido permanece primordialmente virgen. El que logre mantener unido su partido y ganar la mayor parte de ese 17.4% de los votos que no se han comprometido entre los que no tienen partido de preferencia ganará la elección.

La ventaja de Ávila es que para ganar votos de areneros disgustados y de que no tienen partido de preferencia no tiene que dar un mensaje doble, mientras que Funes sí tendría que darlo, ya que los que no tienen partido quieren un mensaje moderado, que aliena a los partidarios extremistas del FMLN. Allí es donde Funes se ha trabado. Él tiene un techo natural más allá del cual ganar un voto del centro le significaría perder un voto de los partidarios del FMLN y viceversa. El hecho que ya no haya crecido en los últimos meses sugiere que ya llegó a ese techo.