Manuel Hinds
Las alturas de Pratzen
Martes, 15 de Julio de 2008
Muy temprano en la mañana del 2 de noviembre de 1805, Napoleón Bonaparte, Emperador de los Franceses, sintió que con el sol que estaba saliendo sobre los campos de Austerlitz estaba amaneciendo uno de sus más grandes triunfos.

La niebla que se había acumulado durante la noche estaba todavía tan espesa que tapaba los campos, dejando a la vista sólo los montes que los rodeaban. Él estaba en uno de estos montes, y desde allí veía cómo las divisiones que formaban el centro de los ejércitos enemigos rusos y austriacos estaban abandonando las alturas de Pratzen para internarse en la neblina de los valles. Eso es lo que él había esperado que hicieran: abandonar estas alturas que eran la clave para ganar la batalla que iba a comenzar. Napoleón mismo les había hecho creer que se había retirado en la noche y que esas alturas, tan prominentes y tan estratégicas en la disposición de los ejércitos rusos y austriacos, ya no le interesaban. Cuando Napoleón vio que sus enemigos habían ya abandonado las alturas de Pratzen, mandó a sus mariscales de campo a tomarlas. Francia tomó esas alturas con poca oposición, se encontró en el centro de sus confundidos enemigos, y desde allí su caballería y su artillería atacaron como una bomba que explota en todas las direcciones para destrozar a los rusos y austriacos. Napoleón no podía menos que felicitarse. Había logrado confundir al adversario para que le dieran, casi sin costo, las alturas de Pratzen, por las que Él hubiera estado dispuesto a pagar un precio altísimo. Con esa dádiva, sus enemigos le habían dado el triunfo, uno de los mas grandes de su vida.

Las elecciones del 2009 tienen mucha similitud con la batalla de Austerlitz. Las alturas de Pratzen son la posición que ARENA consolidó por muchos años como el partido que tiene más capacidad de gobernar y, por esa razón, como el partido que podía atraer al centro moderado, que es el que da el triunfo en las elecciones. El FMLN ha envidiado desde lejos esa posición, ya que por no tenerla ha perdido siempre las elecciones de presidente. Es a obtener esa posición que Mauricio Funes ha orientado todos sus cañones, asociándose con políticas de estabilidad y crecimiento como la dolarización y el TLC con Estados Unidos, retratándose con líderes moderados en Europa y Latinoamérica y evitando ser asociado con los extremistas que han sido siempre los aliados del FMLN. Por supuesto, ni Funes y el FMLN tienen la capacidad real de gobernar a este país en orden-no la tienen ni como izquierda ni como derecha-. El resultado de su gobierno seria el caos aun en condiciones óptimas de la economía mundial, mucho peor en las dificultosas circunstancias actuales.

ARENA todavía tiene las alturas de Pratzen. No debe abandonarlas dejando que Mauricio Funes y el FMLN se posicionen como gobernantes serios cuando no lo son y cuando no tienen, ni de lejos, la capacidad técnica para entender y resolver los problemas del país. ARENA debe salir al paso forzando a Mauricio Funes a que dé detalles de cómo va a resolver nuestros problemas. Podemos estar seguros de que al verse forzado a enfrentar la realidad, más allá de las imágenes, la gran debilidad del FMLN se volverá obvia para todos los votantes. Si no pueden manejar la Universidad de El Salvador en nada excepto romper ventanas, ¿cómo van a manejar la educación del país entero, cómo van a manejar la salud, la economía, etc.? Hay que recordarle al pueblo que gobernar no es sólo mantener la dolarización y el TLC.

Hay otra dimensión en la que las elecciones hacen pensar en Austerlitz. Por supuesto, para Napoleón las alturas de Pretzen fueron vitalmente importantes sólo mientras ganaba esa batalla. Las alturas no eran lo que él quería en su vida; dominarlas no era ni siquiera el objetivo de la batalla, que la peleó para obligar a los emperadores de Rusia y Austria a firmar un tratado de paz que dejó a Francia en control de toda Europa del Este. Lo mismo es la seriedad de gobernar para el FMLN. Está buscando posicionarse como serio sólo para ganar las elecciones. Su verdadero objetivo es eternizarse en el poder aunque el país se hunda en la miseria, como ha pasado en Cuba y como pasó en la ya difunta Unión Soviética. Así como Napoleón nunca volvió a pensar en las alturas de Pratzen, el FMLN nunca volvería a pensar en la seriedad gobernar.