La prueba de fuego de Mauricio Funes
Jueves, 15 de Mayo de 2008
La campaña de Mauricio Funes gira alrededor de un tema principal: que esta vez no se justifican los miedos que la sociedad salvadoreña ha sentido siempre con respecto al tipo de gobierno que haría el FMLN.
El candidato Funes busca borrar este miedo presentándose como un candidato de centro izquierda, que no busca destruir la democracia ni la economía de mercado sino hacerlas funcionar mejor.
Es decir, el candidato Funes está tratando de proyectar la imagen de ser un Tony Blair-el hombre que lideró la transformación del Partido Laborista británico en un partido socialista moderno basado en políticas económicas de libre mercado. La imagen se le está tambaleando, sin embargo; la gente está teniendo motivos serios para dudar no sólo del respeto que el candidato tendría para la libertad económica sino también para la libertad en general y para los principios fundamentales que sustentan un gobierno democrático y basado en la ley como el que los salvadoreños queremos tener.
Estas dudas, que ya habían surgido con la negativa del candidato a decir cualquier cosa que pueda ofender a Fidel Castro, Hugo Chávez o a sus satélites, se han vuelto más graves con la posible implicación del FMLN en varias actividades ilegales de la FARC. Al momento de escribir estas líneas todavía no se han confirmado las acusaciones en este sentido que salieron en el prestigioso periódico español de izquierda; por su procedencia, sin embargo, no pueden tomarse a la ligera. Si Mauricio Funes quiere tener alguna credibilidad en su esfuerzo por proyectar una imagen de político serio y democrático, debe decir que va a investigar estas acusaciones y que va a expulsar del partido a cualquiera que esté involucrado con ese pasado negro de secuestros, tráficos de armas y actos violentos que ahora está surgiendo de nuevo en lo que leemos de las relaciones del FMLN con la FARC.
Es una tarea difícil la que tiene enfrente. Lo de la FARC no es un problema aislado; es la manifestación de una herencia que sigue estando muy viva en el FMLN. Ahora es la FARC, mañana puede ser otra organización tan violenta y criminal como ésta. El liderato del FMLN no ha cambiado desde que el tráficos de armas, los secuestros y actividades similares eran parte de su quehacer diario durante la guerra. El partido que habla tanto del cambio no ha tenido ninguno en décadas. Si el candidato Funes quiere que le crean que será capaz de dar un nuevo giro al país, tiene primero que demostrar que se lo puede dar a su propio partido. Tiene que cortar con el pasado negro que está encarnado en sus cuadros dirigentes. Si no lo corta, el pasado se seguirá repitiendo en el presente, el partido seguirá actuando como actuaba, seguirá asociado con organizaciones metidas en estas actividades. Terminar con esa manera de actuar y con las asociaciones que naturalmente surgen de ella es la prueba de fuego de Mauricio Funes.