Manuel Hinds


¿Cómo recibirán las cifras?
Miércoles, 14 de Mayo de 2008
Hay verdades que duelen. Ese es el caso del desempeño económico del país en los últimos dieciséis años.

El FMLN trata de justificar sus propuestas de control estatal de la economía afirmando que el país no crece y que como consecuencia es terriblemente pobre comparado con nuestros vecinos. Los nuevos datos del censo lo desmienten.

De acuerdo a ellos, la población del país es de sólo 5.7 millones mientras se pensaba que era de 7.0 millones. Esto implica que el ingreso por habitante es casi 25% mayor que lo que se había pensado. Ajustado por el poder de compra de las monedas en cada economía, el ingreso por habitante de El Salvador es 44% mayor que el de Guatemala, 92% mayor que el de Honduras y 79% mayor que el de Nicaragua. Somos la segunda economía más rica de la región, con un ingreso por habitante que es igual al 63% del de Costa Rica, que es el país más rico del Istmo.

El nuevo censo también implica que el ingreso por habitante ha crecido más de lo pensado desde la fecha del último censo, 1992. De hecho, nos convertimos en el país con la tercera tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por habitante en la América Latina. Ajustando por el poder de compra del dólar en los distintos países y por la inflación interna, el país con el primer lugar, República Dominicana, creció 3.8% por año en promedio de 1992 a 1996; el segundo, Chile, creció 3.6%; y el tercero, nosotros, crecimos 3.3%. El promedio de todos los países de Latinoamérica creció 1.6%. Es decir, El Salvador creció al doble que el promedio de Latinoamérica.

Todos los que antes denigraron la economía del país porque aparentemente crecía poco ahora deberían rectificar sus opiniones ya que las cifras dicen que hemos crecido muy rápidamente en el indicador que vale, el ingreso por habitante. Deben hacerlo si eran sinceros en su crítica y no estaban usando el aparente bajo crecimiento del ingreso por habitante como un pretexto para avanzar sus intereses políticos.

Deben también cambiar sus diagnósticos de la situación porque lo que creían que era un problema, la tasa de crecimiento del producto por habitante, no lo es. Es clarísimo que hemos superado los resultados de casi toda Latinoamérica, creciendo al doble que el promedio de la región.

Nuestros problemas están en otro lado. Y esto debe reconocerse para tener un buen diagnóstico de la situación y para diseñar correctamente las políticas que van a promover nuestro futuro crecimiento y desarrollo. Pero quizás es mucho pedir que el FMLN sea objetivo y reconozca el éxito que el país ha tenido en la tasa de crecimiento de su ingreso por habitante. Probablemente, este éxito es una verdad que al FMLN le duele demasiado.