Las exportaciones y el drawback
Jueves 13 de agosto de 2009
El gobierno tiene la intención de quitar o reducir la cantidad que pasa a los exportadores bajo el concepto de "drawback".
Esta idea tiene sentido en el largo plazo. En el corto plazo, en medio de una recesión mundial, no es una buena idea porque tendería a deprimir más a un sector que ha sufrido mucho en los últimos meses y que es clave para la recuperación del país.
La medida tiene sentido porque la razón por la que se estableció desapareció hace mucho tiempo. El gobierno comenzó a pasar esta cantidad a los exportadores a principios de los años noventa, como una compensación por los efectos negativos que las políticas de protección a las industrias que vendían localmente tenían en las exportaciones.
Dichas políticas forzaban a los productores a comprar sus materiales y componentes de estas industrias, o a pagar altísimos impuestos por los materiales si los importaban.
Esto cargaba a los exportadores con costos que disminuían su competitividad, ya que los productos locales tendían a ser más caros y de menor calidad que los importados. El "drawback" estaba diseñado como una compensación por estos costos adicionales.
La liberalización del comercio exterior de los subsiguientes años eliminaron este problema al reducir drásticamente -en muchos casos a cero- los impuestos de importación que los productores tenían que pagar por sus materias primas y componentes importados.
La industria local se volvió más competitiva y como resultado las exportaciones crecieron muy rápidamente en los años desde la reforma, contrastando con la declinación de los años anteriores.
Note, por ejemplo, que las exportaciones totales de 1989 (579 millones de dólares) fueron 55 por ciento menores que las de 1979, 10 años antes (1,281 millones de dólares).
Note luego que en los años desde la reforma se multiplicaron por nueve, convirtiéndose, como se ve en la gráfica A, adjunta, en un motor del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, que también despertó de su letargo de los ochentas.
La íntima relación que existe entre el crecimiento de las exportaciones y el crecimiento del PIB está muy clara en la gráfica B, que muestra cómo en los últimos 47 años el PIB ha tendido a crecer a la par que las exportaciones.
Esto se nota también muy claramente en la gráfica A, en donde se nota que los períodos de estancamiento del crecimiento del PIB han coincidido con declinaciones o estancamientos en las exportaciones.
La liberalización del comercio que llevó al rápido crecimiento de las exportaciones y del PIB eliminó el problema que el drawback resolvía.
El drawback, sin embargo, quedó vigente. No hay duda de que eventualmente tendrá que ser eliminado, ya que la Organización Mundial del Comercio (OMC) se opone a los subsidios a las exportaciones.
Su eliminación, sin embargo, tiene que ser gradual y realizarse en circunstancias favorables para los exportadores, para que ellos puedan absorber con otros ingresos la disminución de las transferencias gubernamentales, de tal manera que las exportaciones no se afecten negativamente.
Es difícil pensar en circunstancias peores que las actuales para eliminar esta transferencia. Las exportaciones totales del país de Enero a Junio fueron 16.5 por ciento menores que las del mismo período del año pasado.
Quitarles a los exportadores el ingreso del drawback en este momento preciso los obligaría a ajustarse a la pérdida del subsidio en un momento de extrema debilidad, causando mayor desempleo en un momento en el que el desempleo es ya un problema muy grave y mayor descenso en la producción total del país cuando el PIB ya se ha contraído.
Por estas razones, aunque haya razones de peso para remover el drawback, la prudencia aconseja dejar su remoción para un momento futuro, cuando las exportaciones comiencen a expandirse nuevamente.
