Manuel Hinds
Aclarando el vocabulario: el déficit fiscal
Miércoles, 13 de Mayo de 2009
Usted no puede andar por ahí quejándose de que el déficit fiscal es muy alto y también de que no hay un programa anticrisis porque la esencia de los planes anticrisis fiscales es precisamente aumentar dicho déficit.

Esto a mucha gente le puede parecer extraño y contradictorio porque creen que la expresión “déficit fiscal” significa algo inherentemente malo: que algo se ha perdido, sea porque alguien se lo robó o porque lo malgastó. El déficit fiscal se presenta cuando el gobierno gasta más de lo que le ingresa por impuestos y otros conceptos. La diferencia no falta, sino que se cubre con préstamos. En realidad, todos los préstamos son para cubrir un déficit fiscal. Es decir, usted tampoco puede andar quejándose de que hay déficit fiscal y al mismo tiempo de que el gobierno no obtiene préstamos. Los préstamos siempre cubren un déficit fiscal.

El déficit fiscal puede ser bueno si los préstamos usados para cubrirlo se usan eficientemente, en actividades que generen los fondos necesarios para pagarlos en el largo plazo –como cuando se usan para hacer una carretera que va a incrementar la actividad económica o cuando se usan para educar a la población para que genere mayor valor agregado o cuando se usan para dar más salud a la población, que los vuelve más productivos. Si no hubiera déficit fiscal, estas obras tendrían que hacerse poco a poco con los ahorros corrientes del gobierno– es decir con la diferencia entre los ingresos corrientes (impuestos principalmente) y los gastos corrientes (el manejo consuetudinario del gobierno). Los préstamos que financian la inversión actual permiten que en vez de esperar 20 años para hacer escuelas se puedan hacer ahora para educar ahora a la población, o hacer la carretera, o hacer el hospital. La gráfica adjunta compara lo que el gobierno ha ahorrado en sus gastos corrientes con la inversión que ha realizado de 1990 a 2009. Sin déficit fiscal, la inversión pública hubiera sido igual a los ahorros -la línea de abajo. Por los déficits, y los préstamos que los han financiado, se ha podido invertir lo que muestra la línea de arriba.

El déficit fiscal puede ser bueno también cuando genera más trabajo que el que podría generar si no existiera. Si no tiene déficit, el gobierno hace pagos en la economía que son iguales a los ingresos que él mismo saca de la misma economía en impuestos y otros rubros. Si tiene un déficit, el gobierno inyecta más dinero en la economía que el que le quita por impuestos y otros rubros. Note que esto sucede en la medida en la que el gobierno financie su déficit externamente, porque si lo financia internamente estaría quitándole recursos financieros a la economía misma, de tal modo que usted estaría quitándole trabajos al sector privado para crearlos en el sector público. Lo ideal, entonces, es financiar el déficit con recursos externos.
Lo más probable es que el déficit fiscal de 2009 esté entre el 4 y el 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una cantidad que no es excesiva en tiempos de crisis y que ayudará a generar actividad económica que no existiría si no se tuviera el déficit.

Esto no quiere decir que cualquier gasto sea bueno siempre que cause déficit. Al contrario, el gobierno debe revisar los gastos para eliminar los que no son indispensables y aumentar el apoyo a los sectores sociales más vulnerables. Tampoco quiere decir que el déficit actual se planeó como plan anticrisis. Se está dando porque los ingresos están siendo menores que los esperados y porque ha habido mucho desorden en los gastos.