Manuel Hinds


La Gran Depresión y el Proteccionismo
Viernes 12 de diciembre de 2008
Los intereses creados siempre hallan razones para crear barreras de protección contra la competencia local y extranjera, lo cual les permite hacer cosas como subir los precios locales cuando suben los precios internacionales y no bajarlos cuando éstos bajan --en lo que si fuera un juego entre estos intereses y el consumidor se llamaría “yo siempre gano y tú siempre pierdes”--.

Recientemente se ha revivido la idea de que hay que proteger la producción de comida para tener lo que llaman “autosuficiencia” en el consumo de comida.

El costo de esta política es que la gente tiene que pagar más por la comida siempre, cuando los precios están altos y cuando los precios están bajos. Esto es inevitable porque para que funcione la política de autosuficiencia es necesario que productores ineficientes --los que no pueden competir en los mercados internacionales-- sean rentables, lo cual significa que los ciudadanos salvadoreños, incluyendo los pobres, tienen que pagar precios más altos que los internacionales para poder comer. Esta política, de la cual ganan siempre unos pocos, podrá también llamarse la política de Hood Robin --Robin Hood al revés, tomando de los que tienen menos para dar a los que tienen más--.

La crisis mundial está dando nuevas excusas para los que no cejan de proponer protecciones que les darán mayores poderes monopólicos. Ilógicamente, porque lo peor que puede hacerse en una crisis como ésta es subir el costo de la comida, estos intereses están proponiendo que se cierren aún más los mercados de productos agrícolas para que las ganancias de la caída de los precios internacionales de la comida no lleguen al consumidor. Este tipo de medidas están entre las que generaron la Gran Depresión de los años treinta. Esto también es inevitable porque cuando un país adopta políticas sus socios comerciales retribuyen de igual forma.

El resultado es que todos pierden porque las importaciones de todos, y por tanto, las exportaciones de todos, caen. Esto sucedió durante la Gran Depresión, cuando los gobiernos, creyendo que iban a fomentar la producción al prohibir la competencia extranjera, realmente lograron que sus economías colapsaran al caer las exportaciones de todos. Esto se ve claramente en la gráfica adjunta, que muestra cómo el comercio mundial cayó como consecuencia de la ola proteccionista de esos años, arrastrando hacia abajo la producción mundial, representada en la gráfica por las de los países industriales más importantes.

Este fue un caso en el que por favorecer a algunos socios políticos se generó una miseria terrible para las mayorías en todo el mundo. Es algo que no debemos repetir.

Fuente de datos: PNUD, Informe Sobre Desarrollo Humano El Salvador 2007-2008.