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El mito del café
Miércoles 12 de Agosto de 2009
Uno de los mitos más extendidos en el país es el que afirma que, con sus políticas económicas de apertura e integración al mundo, los gobiernos de ARENA destruyeron una economía agrícola centrada en el café que era mucho más productiva que la industrial y de servicios que existe ahora.
El presidente mismo hizo unas declaraciones hace algunos meses diciendo que la ventaja comparativa de El Salvador es la agricultura, y que ARENA la había destruido. Ahora note que las exportaciones de café han seguido subiendo y bajando exactamente de la misma forma y en la misma magnitud desde que ARENA tomó el poder en 1989. En la ausencia de las políticas de integración al mundo de los tres primeros gobiernos de ARENA las exportaciones totales del país hubieran seguido el curso de las del café-subiendo y bajando en una curva un poco más alta que la del café, igual que en los 20 años anteriores, que nos hubiera mantenido en el mismo atraso de la sociedad agraria de antes de la guerra. Ahora mire cómo subió la curva de las exportaciones totales después de 1989, y aprecie la diferencia. De allí en adelante, las exportaciones y la producción dejaron de depender del café, generando una nueva economía mucho más grande, sólida e igualitaria que la agraria que reemplazó. Los que romantizan la economía agraria y el café no muestran estas realidades-ni el problema que era depender pasivamente de los precios de un producto casi único, ni el progreso enorme en las exportaciones y en la economía en general que desataron las políticas de liberalización e integración con el mundo que siguieron las primeras tres administraciones de ARENA. Si usted creía que ARENA se había acabado al café, dese cuenta de que no se lo acabó: ha seguido igual que lo que fue siempre en sus subidas y bajadas. Dese cuenta también que las políticas de ARENA generaron algo en donde no había nada, y que si el café bajó de ser el 72 por ciento de las exportaciones en 1986 al 9.9 por ciento de ellas en 2008 fue porque las otras exportaciones crecieron, no porque las de café cayeron. Este no es un mundo al que queremos regresar.
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