Manuel Hinds


Transparencia en el manejo de las reservas
Jueves 11 de junio de 2009
Ha comenzado un debate sobre la necesidad de "blindar las reservas internacionales" ahora depositadas en el Banco Central para protegerlas de una posible tentación del gobierno de usarlas para financiar sus gastos.

¿Qué son las reservas en una economía dolarizada como la nuestra y por qué podría un gobierno, cualquier gobierno, querer usarlas para financiarse?

Para entender lo que son las reservas en una economía dolarizada es necesario primero visualizar lo que son en una no dolarizada-es decir, un país con una moneda propia. La mejor manera de imaginarse una economía así es pensar en un casino en el que al entrar usted tiene que cambiar todos los dólares que lleva por unas fichas que vende el casino que sólo pueden ser usadas dentro de sus instalaciones. Es decir, al entrar el casino le vende a usted estas fichas y usted le paga con dólares.

El casino sabe que al salir usted querrá comprar de regreso sus dólares. El dinero que el casino guarda para poder venderle de regreso sus dólares es el equivalente a las reservas internacionales del banco central de un país con moneda propia-son los dólares que el banco central guarda para poder vendérselos a los importadores y otros usuarios de moneda internacional.

Note usted que en este caso el banco central es el dueño de los dólares de las reservas porque dicho banco se los compró (pagándole con fichas que sólo se pueden usar en el casino) cuando usted entró al casino.

Note también que el papel de las reservas es proteger el valor de las fichas en términos de dólares-porque si los dólares en las reservas no alcanzan, el banco central devalúa las fichas, pagándole menos dólares por ficha que los que usted pagó cuando entró al casino.

En una economía dolarizada los ciudadanos no usan fichas sino los dólares de verdad en sus transacciones locales y en sus ahorros e inversiones. Como parte de esas transacciones, los ciudadanos depositan dinero en los bancos-es decir, le prestan dinero a los bancos.

Los bancos prestan ese dinero a empresas e individuos por una tasa de interés, pero guardan una parte en efectivo para poder responder a los ahorrantes que quieran retirar sus depósitos. En El Salvador, los bancos guardan este dinero en el Banco Central. Esas son las reservas en una economía dolarizada.

No protegen el valor de la moneda en términos de dólares porque la moneda es dólares. Protegen a los depositantes y son de ellos. Note que, diferente de lo que pasa en países no dolarizados, los dólares de las reservas en nuestro país no son del Banco Central sino de los depositantes.

El Banco Central se encarga de depositar estas afuera del país en activos muy líquidos (es decir, que se pueden convertir en efectivo muy fácilmente) y muy seguros.

Es crucial que estas reservas se coloquen afuera del país porque no deben estar sujetas a los riesgos que corren los bancos en el país-para que no se pierdan cuando haya pérdidas en el país.

¿Qué tal el blindaje? Como han dicho el Ministro de Hacienda y el Presidente del Banco Central, la ley establece ya dos blindajes poderosísimos.

Primero, las reservas no son del Banco Central sino de los depositantes de los bancos, de tal forma que si el gobierno echara mano directamente de las reservas para financiarse, estaría cometiendo el delito de apropiación indebida de bienes ajenos en custodia. Segundo, la ley prohíbe que el Banco Central financie al gobierno.

Es decir, el blindaje está allí porque el Banco Central sólo le puede pasar las reservas directamente al gobierno o dándoselas (y no puede porque las reservas no son del Banco Central) o prestándoselas (y la ley no le permite hacerlo). El problema de la apropiación directa, pues, está resuelto en la ley.

Hay un riesgo directo, sin embargo, que no está cubierto: la posibilidad de que en alguna administración, no necesariamente esta, el Banco Central y el gobierno violen la ley voluntaria o involuntariamente, y que nadie se de cuenta hasta que sea muy tarde.

Esto no debe tomarse como una acusación al gobierno actual de algo que no ha hecho y que ha aclarado firmemente que nunca ha pensado hacer.

Las leyes hay que hacerlas para proteger al país de cosas que pueden pasar en cualquier administración, de cualquier partido político, y esta es una de ellas.

Para evitar esto, la mejor solución tiene dos partes. Primero, establecer por ley las normas que deben seguirse para invertir las reservas.

Segundo, obligar a la transparencia, de tal forma que el Banco Central tenga que informar públicamente en dónde y cómo se están depositando las reservas y mostrando que se está cumpliendo con dichas normas. El Ministro de Hacienda y el Presidente del Banco Central han dicho que eso es lo que ellos planean hacer. Eso mejoraría el sistema sustancialmente.