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¿Por qué esperar?
Miércoles, 09 de Julio de 2008
Hay entre muchas personas en el país una sensación de desazón con respecto al desarrollo de la campaña electoral, que, aunque todavía no comienza oficialmente, indica que el FMLN lleva una considerable ventaja en intenciones de voto para presidente, alcaldes y diputados.
La desazón no es tanto por la situación misma; ARENA ha estado en situaciones similares o peores varias veces en los últimos 25 años. La desazón es porque la unidad en medio de la diversidad que había caracterizado a ARENA desde su fundación parece haber desaparecido, con lo que han desaparecido también la impresionante capacidad del partido de actuar como un grupo monolítico y su habilidad de unificar al electorado independiente alrededor de ideales de democracia y libertad. La desazón proviene de la sensación de que nos estamos acercando a un abismo y de que nadie -no hablo de los políticos únicamente sino de la gente en general, incluyendo la que manifiesta amargamente su desazón- hace nada para evitar caer en él. No tengo la mínima duda de que esa desazón por la propia negligencia desaparecería inmediatamente si el FMLN ganara las elecciones para ser reemplazada por la angustia de no haber podido actuar para evitar la derrota cuando todavía había tiempo. En ese momento, las consecuencias de no haberse organizado bien para ganar se van a volver obvias, y podemos esperar que el FMLN, con todos los mecanismos del poder en la mano, se concentraría en evitar que ARENA, o cualquier otro partido político o grupo social, se pudiera reorganizar para formar una oposición frente a él. Yo tengo fe en que el pueblo salvadoreño no se dejará destruir de esta manera; la oposición eventualmente surgiría, así como surgió en los Años Ochenta para triunfar sobre la peor amenaza que el país había tenido hasta ese momento. Pero así como fue en los Años Ochenta, el proceso de construir la cohesión social necesaria para oponerse a una dictadura tomaría mucho tiempo, sería muy costoso. ¿Por qué esperar entonces si sabemos que de todos modos lo tendremos que hacer, más efectivamente ahora, logrando el triunfo sobre la amenaza que se cierne sobre nosotros, en vez de esperar que dicha amenaza triunfe y tengamos que cohesionarnos bajo una tiranía incipiente? La cohesión, sin embargo, no se logrará con amenazas ni con insultos a las personas que difieren de las opiniones de las personas que manejan el partido. Lo primero que se requiere es redescubrir uno de los secretos del enorme éxito de ARENA en sus inicios: el formarse como un partido incluyente, no excluyente; un partido de unidad en la diversidad; un partido que enfatice lo que tenemos en común en vez de lo que nos separa. Este es el secreto no sólo para formar un partido político exitoso sino también para formar un país próspero. En este momento, la gente en desazón incluye muchos que antes trabajaron por ARENA, y que lo hicieron por ideales sin esperar ni recompensa ni remuneración. Hoy no encuentran cómo hacerlo, no encuentran adónde están sus ideales, adónde están ellos representados. Es tarea de los líderes el abrirles espacios a ellos y a la gente de izquierda moderada que han votado muchas veces por ARENA porque comparten los ideales de la libertad y la democracia. Pero los líderes deben hacerlo atrayendo, no amenazando, no metiendo miedo, no insultando. Si lo logran hacer, ARENA volverá a ganar, porque no hay discurso más convincente que el de una persona que aboga por lo que realmente siente y quiere para su familia. Ese secreto fue el triunfo de ARENA en el pasado; volverá a serlo si se recupera. |