Manuel Hinds
Crecimiento fácil y difícil
Martes, 08 de Septiembre de 2009
La amenaza más grave que tiene el país es que hay una sorda campaña orientada a conseguir que se revierta la dolarización y se reintroduzca el colón.

Como todos los países, El Salvador está insertado en la economía mundial, de tal forma que cuando ésta crece nuestras exportaciones crecen y los flujos financieros hacia el país aumentan, generando crecimiento en nuestro país, y que lo mismo pasa sólo que al revés cuando la economía mundial entra en crisis. Es decir, es fácil crecer cuando hay un boom mundial y difícil cuando no lo hay y, peor aún, cuando hay una crisis. Así, el criterio para juzgar las políticas económicas no debe ser si la tasa de crecimiento de la economía ha aumentado o no, sino si está creciendo más o menos que el resto del mundo.

La gráfica 1 da esta perspectiva a las tasas de crecimiento en dólares corrientes del país, mostrando tres períodos desde 1979. En el primero, durante la guerra y bajo políticas populistas, la economía salvadoreña creció mucho menos que el resto del mundo. En el segundo, de 1992 a 2002, creció mucho más que el resto del mundo. En el tercero, de 2004 a 2007 (último año en la gráfica) otra vez creció menos que el resto del mundo.

El cambio de perspectiva que causa la gráfica es evidente al comparar los años de 1995 a 2003, en los que la tasa de crecimiento bajó de 17.5 a cerca de 5 por ciento, con 2004 a 2007, en los que subió a 11.5 por ciento. Un análisis superficial diría que nos fue mejor en el segundo que en el primer período. Una mirada a la gráfica muestra lo contrario, ya que en el primer período crecimos a tasas decrecientes pero bastante mayores que las del resto del mundo, mientras que en el segundo crecimos a tasas crecientes pero mucho menores que el resto del mundo. A partir de 2005, la economía del país aceleró porque iba en bajada, pero aceleró tarde y menos que los demás países.

El menor crecimiento de la economía en comparación con el resto del mundo de 2004 en adelante (coincidiendo con la administración Saca) se explica en parte debido a que ese período contempló un boom de los productos primarios, que nosotros no producimos –pero sólo en parte, porque muchos otros países que tampoco los producen crecieron más que El Salvador. De hecho, el boom de productos primarios se dio porque aumentó su demanda como consecuencia del boom en los países que no los producen. Más fundamentalmente, es claro que en esos años el país perdió los factores que lo habían hecho crecer más rápidamente que el resto del mundo por más de 10 años– el ritmo de las reformas para incrementar la libertad del mercado y la competitividad del país. Lo que muestran las cifras es que en esos años el gobierno no creó valor con reformas; lo destruyó, haciendo que creciéramos menos que el resto del mundo.

La decadencia del país en términos de competitividad en esos años se ve claramente en la gráfica 2. La gráfica muestra dos curvas que representan la posición de El Salvador entre todos los países del mundo en términos de libertad económica y en términos de competitividad. El Salvador tuvo en los años noventa y principios de los 2000 posiciones muy privilegiadas en estos indicadores, llegando a ocupar entre el puesto 9 y el 22 en todo el mundo en términos de libertades económicas –lo cual nos colocaba muy por encima del resto de los países en desarrollo. En el indicador de competitividad del Foro Económico Mundial, que comenzó a publicarse en 2002, teníamos el puesto 46, que aunque más bajo que en libertad económica, nos ponía entre los países más competitivos en el mundo en desarrollo (hay 43 países desarrollados). En los años subsiguientes, sin embargo, ambos indicadores se deterioraron drásticamente, de tal forma que en libertad económica– en donde estuvimos en el puesto 9 en 1999 y 2000 –ahora estamos en el puesto 33, y en competitividad– en donde comenzamos en el puesto 46-ahora estamos en el puesto 80. No es de extrañarnos que la tasa de crecimiento del país haya caído por debajo de la del resto del mundo después de tantos años de haber estado arriba de ella. En esos años se hablaba de que el crecimiento se había acelerado porque se había abandonado el rumbo inicial de las reformas de ARENA, sin realizar que se había acelerado porque estábamos en medio de un boom mundial y la economía iba en bajada.

Este punto es muy importante para la Administración Funes, que gobierna en medio de una crisis mundial y no quiere ser juzgada por la tasa de crecimiento del país. Ciertamente, sus políticas deberán ser juzgada por la comparación entre la tasa de crecimiento del país y la del resto del mundo. Para triunfar en esta dimensión, el gobierno debe estudiar los factores que determinan la competitividad del país y mejorarlos para recuperar las posiciones envidiables que el país tuvo por más de una década antes de perder el rumbo en 2004.