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Todo bien y todo mal
Sábado, 06 de Marzo de 2010
La semana pasada escribí un artículo comentando cómo el gobierno, después de afirmar insistentemente que el presupuesto ordinario que presentó en septiembre pasado estaba financiado en su totalidad, ahora ha anunciado en un taller de política fiscal llevado a cabo en la Asamblea Legislativa que en realidad está desfinanciado.
Bajo los títulos de “Funes aprobado en el tercer trimestre” (título de portada) y “Aprobado: 74%” (título del artículo), La Prensa Gráfica publicó el jueves los resultados de una encuesta realizada por LPG Datos entre el 19 y el 21 de febrero. Esta encuesta ilustra muy claramente las ambigüedades de las encuestas políticas, la manera de reportarlas y el impacto que dicha manera puede tener en la realidad política misma. Los titulares de la noticia dan una impresión muy positiva de la opinión de los entrevistados sobre la gestión del presidente Funes. Esta impresión positiva está basada en dos indicadores-el 74 por ciento de los entrevistados aprobaron algo o mucho de la administración del presidente, y la calificación promedio que le dieron fue de 7.1. Esto parece muy bien.
Sin embargo, notando que “Mauricio Funes mantiene alto un alto índice de aprobación y genera esperanza a pesar de que la gente no ve soluciones”, la encuesta muestra una situación devastadora para el presidente Funes en las dos dimensiones más importantes para la población-la economía y la seguridad. Como se ve en la gráfica 1, adjunta, la percepción de que el presidente está resolviendo los problemas económicos cayó de 66.4 a 28.6 por ciento-una caída de 37.8 puntos porcentuales. Similarmente, la percepción de que el presidente está resolviendo los problemas de seguridad cayó de 57.3 a 28.4 por ciento, una caída de 28.9 puntos porcentuales. Por otro lado, las percepciones de que no está resolviendo estos problemas ha subido sustancialmente-de 14.2 a 42.8 por ciento en los problemas económicos, de 23 a 47.9 por ciento en seguridad. Para tener una idea de lo que realmente está pasando, es necesario calcular el resultado neto en cada tema, tomando en cuenta el aumento de los que no creen que está resolviendo los problemas y la disminución de los que sí creen que lo está haciendo. La gráfica 2 muestra la cifra neta de las opiniones de los entrevistados, el resultado de restar los que creen que no está resolviendo los problemas de los que creen que sí lo está haciendo. Como se ve en la gráfica, estos resultados netos han caído casi como una piedra, de 52.2 por ciento positivo a 14.2 negativo en economía, y de 34.3 positivo a 19.5 negativo en seguridad. Es decir, la caída de los resultados netos fueron de 66.4 puntos porcentuales en economía (52.2 más 14.2) y de 53.8 (34.3 más 19.5) en seguridad. Como lo sugiere la caída estrepitosa de las curvas, estos resultados son devastadores para el presidente Funes.
Siendo que estas caídas catastróficas han tenido lugar en los dos temas que más preocupan a la población, es válido preguntarse: ¿Cómo es posible que la gente, que está obviamente desengañándose muy rápidamente del presidente puede haber bajado la aprobación de su gestión sólo de 78 a 74 por ciento, calificándolo en esta última fecha con 3 puntos porcentuales más que en Agosto de 2009? Puesto de otra forma, ¿Qué validez podemos darle a un indicador que muestra que la gente está muy feliz con el presidente cuando la misma gente ha dado un vuelco de entre 53.8 y 66.4 puntos porcentuales en contra de su capacidad de resolver los problemas más serios del país? La respuesta es obvia: ninguna. Esta impresión se refuerza al comparar las respuestas positivas a la pregunta sobre el cumplimiento en general de las promesas del presidente Funes disminuyó sólo dos puntos, cuando en las dos gráficas hemos visto que en los dos temas más importantes la caída ha sido muy grande. Hay una obvia contradicción entre estas medidas generales de satisfacción y popularidad y las específicas en los temas más importantes. ¿Cuáles son las acertadas y cuales las erradas? La misma encuesta da la respuesta porque otras preguntas independientes confirman que la población se ha desengañado radicalmente del presidente Funes. La gráfica 3 muestra los cambios de la calificación de Funes en economía y seguridad-muy bueno y bueno menos muy malo y malo. Como se ve en la gráfica, hay una caída también catastrófica en estas calificaciones, que como en la estimación de si el presidente está cumpliendo sus promesas, se han vuelto negativas. ¿Entonces, cómo sé que si la calificación en los temas más importantes han caído entre 23 y 40 puntos porcentuales, la calificación general sólo ha caído 4 puntos? Es claro que la medición del indicador de la calificación general y de la nota al presidente han sido afectados por factores que no reflejan la realidad, exagerando la popularidad del presidente y subestimando la caída de su verdadera popularidad.
El enfatizar los dudosos indicadores positivos no hace ningún favor al presidente Funes. Nublan su visión, lo cual es terriblemente peligroso para un presidente confrontando problemas tan serios como los que el país tiene en estos tiempos. Es como alterar el altímetro de un avión para que el piloto se sienta bien pensando que va volando muy alto cuando en realidad está volando al ras de una montaña. Ojalá que el presidente así lo entienda. |